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Semillas para aves

Van al cielo // para morir.

Y Hades las recibe

con el miedo

de caer

en el olvido.

El olvido es la verdadera muerte.

Y nosotros

lloramos

mientras Capaneo

pierde a su hijo.

Entonces

nosotros

vamos al cielo

para quemarnos

con el sol.

Y fundirnos

con la corona

de Poseidón.

Somos

aves

sin dueño.
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Sol

Bajo el sol

de media mañana

duermen mis miedos.

Y yo,

cansado,

pierdo el rumbo.

Hoy soy ave

que se suicida

sobre el océano.

Y el sol,

con miedo,

anota mi muerte.

Hoy

llorarán

los peces.

Good Bye

Adiós // amigos.

Me despido // de ti,
 amiga serpiente,
  amigo lobo,
   hermana lluvia,
    hermano sol.

Me voy
 entre senderos
  que cortan valles.

Y dejo
que el mundo
hable
conmigo.

Adiós // amigos.

Me voy //muy lejos.

Parto
al origen
de los sueños.

Quiero recuperar
la esperanza.

Porque
el mundo
merece
más
de fe.

Adiós.

Adiós.

Adiós // amigos.

Música para las culebras

Suenan

piedras

cantando.

Y un ratón

cae

al pantano.

Hoy

nos visita

la muerte.

Suenan

piedras

rodando.

Y un bebé

llora

de hambre.

Pero

el mundo

es sordo.

Y la música

queda

abandonada.

Intriga

Hoy miraba tu foto

y pensé que eras la más hermosa.

Pero eras solo una imagen,

como las que hay en mi mente.

Divagando por lo fantasioso

que resulta el alma humana.

Hoy miraba tu foto

y comprendí que eras irreal.

Ahora solo eres una sombra

con un nudo en la garganta.

El silencio es tu cuna

y la soledad es mi tarima.

Hoy toca despedirnos del sueño

porque sobra la mentira.

Hoy miraba tu foto

y descubrí que era infeliz.

El poema de los amantes perdidos

Deriva.
Silencio en la playa.
El sol muere.
Estamos separados.
Distanciados por la voz.
Y las piedras nos hablan.
Nos piden voltear.
Regresar a la senda.
Pero estamos perdidos.
Como hojas sobre las olas.
Escuchando morir al silencio.
Y tronando los dedos,
despertando los truenos.
Hoy toca la vigía de Cerberus.
Hoy toca escucharnos.
Tras el rostro coqueto de la luna.
Tras la mirada perdida de Venus.
¿Dónde estaremos al final de los tiempos?
¿Lejos? ¿Cercanos? ¿Perdidos?
Solo Dios entiende de nosotros,
aunque nosotros estemos perdidos.
Y es el amor lo que nos sujeta
a no morir en estos tiempos.

Sahara

Se profanan tumbas.
Se desentierran ídolos.
Y los hombres cesan
de la empresa iniciada.
Porque no hay paz.
Porque no hay luz.
Porque es un desierto
el alma humana.
Se buscan huesos
y plegarias usadas.
Ya sea para sobrevivir
o para morir en dignidad.

La noche de los ojos caídos

Déjame creer que el mundo es diferente,
que nos permite tocar el sol
sin tener que arder en el tiempo.
Que Dios escucha mis plegarias,
a pesar de mi vida mundana
y que el cielo es un paraíso fresco,
a pesar de mis malos presentimientos.
¡Hoy necesito ser libre!
Gritar, anunciar el miedo que tengo.
Hoy quiero llorar
y que nadie me pueda juzgar.
Hoy requiero del perdón,
de sentir las caricias de un ángel,
de escuchar el verso de mi abuela,
las palabras profanas de mi abuelo,
tocar la mejilla de mi tía.
¡Hoy quiero vivir en el cielo!
Pero mi mundo es propio del infierno,
de la cabeza caída en batalla,
del corazón destartalado por el tiempo.
Déjame creer que el mundo es diferente,
déjame pensar que no solo eres un reflejo
que tengo frente al espejo.
Déjame creer que Dios me perdonará
y tendré una chance de escapar del fuego.

Rostro caído tras el atardecer

Una cuerda rota de guitarra
que se tensa alrededor de mi cuello,
dejando escapar el último aliento
de los sueños moribundos del invierno.

Una roca que germina de mi pecho,
un alivio sincero para este otoño.

No soy más que una rama caída
de aquel viejo ciprés de mi cuadra.

Hoy me toca decorar el pabellón
donde serán enterrados mis hijos.
Y la vieja cuerda me ahorca
obstruyendo mi faena paterna.

No quedan memorias para mi alma,
mientras mi rostro se resquebraja
tras un espejo opacado por la neblina
que dejara la primera estación del año.

Hoy me toca decirle adiós al clavel.

Hoy me despido del amanecer.

Música para un velorio

Déjame la puerta abierta.

Volveré // mañana // que sale el sol.

Déjame
 el desayuno listo.
  El pan y la mantequilla.
   El café pasado
    que solo tú sabes preparar.

Déjame todo listo.

Volveré de la muerte.

Porque te amo.

No te abandonaré.

Pensamientos cortos

Hoy queda la muerte
como única garantía
de que alguna vez
el hombre estuvo aquí.
Porque el hombre,
que dice vivir,
no conoce de libertad.
Hoy, queda por evidencia,
las crónicas de los vivos
y los funerales de los muertos.
Hoy, la muerte, es testigo.
Y, el hombre, es hueso.

Razones

Hay razones para volver, para darle vuelta al reloj y volvernos a amar.
Volver a mirar el atardecer, sin interrupciones, mientras compartimos una taza de café.
Prevalece la esperanza, la fe, la desventura de creer.
Porque es difícil.
Complicado.
Inexplicable.
Hay razones para intentarlo, para dejarnos abrazar por la salvia del perdón.
De poder creer que seremos eternos como el alma, como el deseo, como Dios.
Hay razones y habitan dentro de ti, de mí.
Pero es difícil, es muy complicado.
Es complejo.
Quizá esa es la magia que los sabios llamaron amor.

Las palabras del sueño

Pasarán las mañanas
como pasan las hojas.

Las fases de la luna
serán ritmo del latido
de los mudos corazones.

Porque estaré soñando
contigo, con tu vida,
con tu cuerpo desnudo.

Soñaré con tu felicidad.

Pasará el mundo
y el tiempo que Dios regala,
porque es misericordioso
esa porción de silencio
que guardo conmigo.

Porque no sabrás de mí,
ni de mi pronto renacimiento.

Porque en ti dormirán
las plegarias que dejara
a los pies del monasterio.

Pasarán las mañanas
como pasan las hojas,
como pasan las vidas,
como pasamos tú y yo.


Dejar de querer

Dejar de querer
es un fenómeno natural.
Es normal,
en la vida del hombre,
finalizar con todo.
Hasta con lo que alguna vez
le puso, por nombre, "querer".
Porque es necesario avanzar
y dejar que el desierto,
que alguna vez estuvo muerto,
recupere la vitalidad
con alguna llovizna milagrosa.
Y que el hielo,
que viene con el invierno,
pueda forjar nuevos riachuelos
para la sed de las plantas.
Dejar de querer
es parte de los planes divinos.
Lo corpóreo es temporal
y el mundo viene y va.
Vemos días,
vemos noches,
vemos cambios de estación.
Los entierros,
las despedidas,
los pasos silenciosos
que dejan las viudas al marchar.
Todo avanza
y prosigue su rumbo,
como río que no sacia la sed
que desemboca en un mar de dudas.
Y el silencio,
que alguna vez fue cruel,
se transforma en un templo de oración,
para calmar la ansiedad del adiós.
Hoy toca pasar el capítulo,
darle punto final a los versos,
bajar las cortinas
y despedirse de la luna.
Dejar de querer es un fenómeno natural,
tan comú…

Trance

Desperté // y creí

que, a mi lado, estabas.

Pero el mundo es cruel

y me hizo ver

que eras una ilusión.

Hoy, más que antes,

me di cuenta // de tu marcha.

Instante

Solo son instantes

los que pasamos con la vida,

Y las personas // van y vienen.

Vienen del silencio

y de la melancolía.

¿A dónde iremos?

¿Quién nos buscará?

¿Quién nos detendrá?

Pisamos olas calmas

de mares desérticos.

Y los peces van volando

para quemarse con el sol.

Solo son instantes

los que percibimos

a medida // que vamos muriendo.

Un amor callado

Y te miro.Miento // veo tu foto.Estoy prohibido de ti.De tus besos.
  De tus manos.
   De sentir tu piel.Ya sea // por la edad.
  Por los años de amistad.
   Por la confianza.Por el miedo.Pero miro tu belleza.
Tu sonrisa de Luna.
Tu silueta de escultura griega.Eres perfecta.Eres celestial.Quiero amarte.
Quiero soñarte.
  Quiero dormir contigo.
   Despertar a tu lado.
    Beber, juntos, café. Pasear a un cachorro.
Mirar un atardecer.
  Sentir la brisa del mar.Discutir.
Pelear.
Resentirnos.P E R D O N A R N O SElegir tu próximo vestido.
Acompañarte al spa.
  Cargar tus bolsas de compras.Abrazarte en tu estrés. Y te miro.Miento // miro tu foto.Lo más cercano a ti.
A tus ojos. A tus labios.
   A la marca tierna // de tu sonrisa.
    A la serenidad // de tus labios.
     A tu piel, a su aroma, a ti.A la silueta de tu cuerpo.
A lo peculiar de tu alma.
  A recordar tu voz.
   A recordar tus caídas.
    A recordar tus triunfos.Porque en ti // encuentro paz.Y en ti // en tu silencio
Soy li…

El grito de los lobos

EL MUNDO ES SORDO.

No escucha a los niños
 que lloran // por alimento.

           Y el mundo sufre
           la dureza del invierno
           que provocan
           nuestras mentiras.

EL MUNDO ES RUIN.

Es un asesino
que extrae las entrañas
de bebés recién nacidos.

Las madres lloran

PERO NADIE LAS ESCUCHA.

Todo el mundo tiene estrés de bulla,
 del redoble de campanas de la catedral,
  de los debates inútiles en el congreso,
   de los corazones que son piedras de África,
    de las monedas que caen en los diezmos,
     de los platos rotos luego de una pelea familiar.

Del grito de los lobos
cuando encuentran el cadáver
de su cría // a los pies del Presidente.

Pero NADIE comprende
el dolor que emana
del grito de unos padres
que ven a su hijo muerto.

HOY SOMOS ASESINOS.

HOY SOMOS EL MUNDO.

HOY SOMOS LOS LOBOS DEL HOMBRE.

Y NOSOTROS SOMOS HOMBRES.

Hoy, no tendremos perdón,
aunque Dios no esté en la Catedral.

Reflexiones epistemológicas de un poeta enamorado

No me puedo enamorar
 o // posiblemente
  sí pueda // volver // a enamorarme.

P E R O // no es sencillo.

No es fácil enamorarse
 de los sueños,
  de las ilusiones,
   de los miedos,

    de los mensajes de madrugada
     de la rutina de tomar café por la mañana,
      del frío que genera un trabajo de madrugada,
       de la ausencia perenne de las tardes.

De enamorarse de la misma persona
 incluso // durante los malos días.

        PORQUE ES FÁCIL ENAMORARSE
                         EN EL TIEMPO BUENO.

TODOS       LO HACEN.

Pero enamorase en la noche,
 durante el frío de la pelea,
  durante el invierno de las diferencias,
                  ESE ES EL RETO.

Y pocos,
muy pocos seres humanos,
lo cumplen.

No es fácil enamorarse.

No, no es tan sencillo.

Enamorarse // es como dormir
y saber que mañana vas a despertar,
vivo // con tus padres al lado,
con un trabajo fijo,
con la consciencia de lo real,
con el tiempo de tu lado.

Enamorarse // es morir.
    Morir un poco.
      O morir mucho.
 …

La génesis de los santos

El mundo se detiene
en el sueño de los infantes. El colibrí los aprecia desde lo alto, desde la curvatura de la luna. Busca realizar los méritos suficientes para tocar el páramo que se esconde entre las carnes de Júpiter. Porque es lo primordial del cielo lo que se busca entre la voz del silencio y la sabiduría de la soledad. El mundo se detiene y la da una oportunidad a los sueños, a las melancolías de los ancianos, a las segundas vidas de las flores. Todo merece un consuelo que se cuece entre el invierno y la desventura del verano. Pero el colibrí cumple su faena, la empresa encomendada por el Hacedor del universo. El mundo contempla al coro de ángeles que desciende tras los vestigios de Pompeya y declama el poema negro en memoria de los fallecidos. El colibrí observa, mira el reino de los cielos plasmarse sobre el mundo. Y le otorga esperanza a los hombres, a la sociedad mundana. Le regala la brisa, le regala la esperanza. Es el cielo que se abre para dejar pasar a los astros azul…

Carta a una mujer que se resiste al amor

Hoy te escribo
desde el lomo
de una paloma.
Te escribo
desde la periferia oculta
de la ciudad oculta.
Estoy próximo a ti,
pero evitas verme.
Y deberé tocar una estrella
para que me puedas apreciar
o, de alguna manera,
robarme tu atención.
Porque no es fácil
componer versos sobre rocas,
esculpir estatuas en el agua,
hablar de tiempo con Dios.
Pero lo intento,
lo trato de plasmar
en versos mal construidos.
En formas complejas
que solo entenderían
los que aman la vida,
los que aman la poesía.
Y sé que tú eres de esas almas
que sabe ver colores en las palabras
y percibir olores en el silencio.
Hoy te escribo
desde algún espacio oculto
donde no reside la muerte.
Tratando de escapar de la rutina,
procurando no caer en el apuro.
Porque no es fácil cabalgar
sobre la vehemencia de los sentimientos,
sobre el maretazo de los sueños,
sobre la ventisca de las ilusiones.
Sin embargo, aquí estoy,
yendo contra toda melancolía,
dejándole una carta para que la lea
antes de ir a dormir con la luna.
Hoy…

Lenguas

Idiomas.

Sonidos.

Gesticulaciones.

Mímicas.

Ritmos.

Palabras de condenados
e himnos de salvados.

Druidas y pócimas.

Vestigios de culturas.

Alabanzas de reyes caídos.

Plegarias de curas engañados.

Discursos de reyes muertos.

Lenguas múltiples,
inútiles,
innecesarias,
testimoniales,
urgentes,
necesarias.

Infinitud de necesidades

que se acoplan

al olvido de Eva.

Metamorfosis

Los ladridos de los perros,
el vuelo de los cuervos,
la danza de los muertos.

Improperios que resuenan
en brazos del viento.

El espejo del alma
reboza de esperanza
en las pupilas oscuras
de una mujer de la calle.

Y el hombre se queda callado,
contemplando el vacío.
Escuchando el sonido del mundo.

Es la nostalgia del caos,
la inhumanidad de los ángeles
y el precoz verso de Dios.

Los ladridos de los perros,
el vuelo de los cuervos,
el resurgir de los muertos.


El pecado de Adán

Adán pecó contra Dios,
contra la mujer,
contra los niños,
contra los animales,
contra las piedras que pateaba,
contra los ríos que contaminaba,
contra la suciedad,
contra la sociedad,
contra el fuego,
contra la luna,
contra las estrellas,
contra la costilla robada,
contra el desnudo humano,
contra la hoja de plátano,
contra el laurel y el olivo,
contra el olvido,
contra la masa,
contra la pobreza,
contra el frío de Puno,
contra el río Amazonas,
contra el pueblo olvidado,
contra la maleabilidad de los seres,
contra el no ser,
contra el ser,
contra el tiempo,
contra la usurpación de funciones,
contra el clero,
contra el pueblo,
contra el mundo.
Han pasado mil años
y Adán sigue pecando
en ti,
en mí,
en nosotros.

Sobriedad

Regálame cien hojas
y las convertiré en cien balas.
Disparando a diestra y siniestra,
sin dejar cuerpos sin marcas.

Regálame tus ojos y tu boca,
para construir una capilla ardiente,
donde puedan morir los nños
que dejaron abandonados bajo el puente.

Porque nadie merece el olvido,
nadie merece escuchar el latido de las rocas.

Regálame las primeras horas de la mañana,
los últimos segundos de la noche.
Porque el mundo está en grises
y yo soy un pétalo que se resquebraja.


Serenidad

Una mujer me besa.

Y yo me quedo sorprendido.

Ella huele a primavera.

Y me atrapa en su mirada.

Me pregunta por mi nombre.

Y yo respondo con silencio.

Ella me vuelve a besar

y yo caigo en brazos del miedo.

Ella recoge mi alma del suelo.

y me vuelve a robar un beso.

Me abraza contra su pecho

y desaparecemos del tiempo.

Solo queda silencio

y un olor a primavera.

Antítesis

Ojos saltones.
Desorbitados.
Atrapados entre las manos de rosas marchitas.
Y el mundo canta.
Canta con sus dioses.
El candelabro arde e ilumina el sendero de los gatos viajeros.
Ojos desgarrados.
Y un ave reclama por sus crías que son alimento.
Hoy toca cantarle a la muerte que nos habla.
Hoy toca desnudar el pecado de Eva.

Suciedad

Los cuerpos apestan
por los pecados
que emanan
de las almas sin confesar.

Y los ojos van rodando,
cuesta abajo,
cayendo a los pies
de los niños abandonados.

Entonces el tiempo fenece
detrás de una cortina teatral.
El espectáculo ha finalizado
con el suspiro humano.

Pero el hedor,
el maldito hedor,
prosigue su rumbo.
El alma se pudre.

Pentagrama

Instantes
que se cuelan
entre mis dedos.

Me aferro
al tiempo
que me golpea.

Ruego
por atención
mientras cae

el sol.

Y yo,
en silencio,
lloro.

Lágrimas frías
como bloques
de hielo.

Que cortan
la piel
que alguna vez

amaron.

Lápidas de poetas

Y los poetas
por más que escriben
igual son hombres
y la muerte
los coge.

Entonces
no quedan palabras
ni hojas por escribir.
Solo rosas
para dejar en sus tumbas.

Aunque el mundo no entienda
del dolor de los poetas,
igual les reclama
el desenlace
de sus propios poemas.

Todos son hombres,
comunes y corrientes,
que ven con el alma
pero que la muerte
igual los visita.

Lucía

Vespertina esperanza
que se escabulle
por los poros de mi piel

y me abandona
a medida
que la noche
camina.

Y la luna
se marcha,
me abandona,
me tuerce su rostro.

Me da la espalda,
dejándome ver
su lado oculto.

Y la esperanza,
que me quedaba,
ya no se apiada de mí.

La medianoche
me devuelve
la cachetada
y un pétalo cae
de mi vacía mirada.

Hoy te digo adiós
y mañana moriré.

Soledad y réquiem

Un espejo se quiebra
bajo mis carnes
dejando penetrar esquirlas
en mis pulmones.

Y me lamento.
Y lloro.
Y sufro.

Pero nadie me escucha.

Nadie tiene piedad,
la pared me mira,
pero no es una persona.

Y solo atino
a encerrarme
en la oscuridad.

Nadie se preocupa
por un hombre
sin sueños.

Velero de cristal

En tus pupilas
escondí
ese beso
que recordarás
cada vez
que otro
te bese.

Y regresaré
en los sonidos
de los pasos,
de las palabras,
de las canciones,
de los poemas.

Y entre
cada gesto de él
deberás encontrar
algo de mí.

Porque la memoria
no logra olvidar
lo que alguna vez
logró amar.

En tu pecho
está ese velero de cristal
donde dejé mi sueño
antes de fenecer.

Y volveré,
a la caída del sol,
al cambio de estación,
al cerrazón de la luna,
a la empatía de los gatos,
a la locura de las aves.

Volveré
y dormiré
en tu piel.

Desnuda a escala de grises

Hoy te percibo
como una luz
sobre el firmamento.
Y deseo que estés aquí
entre las ruinas del Edén
y las cenizas de Babilonia.
Porque de este infierno
merezco salvamento.
Hoy recurro a ti
y en tu tierna mierda.
Hoy busco perderme
en tu semblante.
Hoy te quiero desnuda
en el cuarto,
en la cocina,
en el recibidor,
en mi interior.
Desnuda, no de ropa,
sino de alma.
Contemplándome
en tus ojos de marfil,
perdiéndome,
en la figura fina
de tu sonrisa.
Bruma que se difumina
en el parpadeo
de los astros azules
que contemplara Neruda.
Hoy te percibo
como don y castigo,
como cielo corroído,
porque no merezco la fe
que en algún momento
Dios me otorgó.
Venid, apreciad,
delirad con la forma de versar
de las personas que te miran,
que te aprecian,
que te buscan en silencio.
Hoy quiero esconderme
tras el tronco hueco
donde escribiera tu nombre
cuando niño era.
Hoy me escondo
tras una pantalla rota,
bajo un cielo negro,
tras el firmamento oculto
de la melancolía pasajera.
Y sigo prendido
de la última …

Genocidio

Hoy mataremos a trescientas mil personas y nadie va a reclamar.
Hoy detonaremos un coche bomba y en algunos años nos van a perdonar.
Hoy quemaremos cadáveres en las planicies de nuestra sierra muerta.
Catapultaremos cabezas al cielo y lloverán miembros sobre el infierno.
Hoy seremos los enviados de la ira y nadie nos podrá detener.
Porque en algunos años se olvidarán y regresaremos a ser libres
como los cuervos que nos miran.
El genocidio que queda impune mientras lloran los perros.

Melancolía Obertura II

Hoy miro el cielo.
Está gris.
Va a llover.

Miro y aprecio.
Está distinto.
Está atractivo.

Y quisiera
tu compañía
para verlo.

Pero eres un recuerdo
que la lluvia lavará
en cualquier momento.

Hoy miro al cielo
y tú
no estás para compartir.

Lima, la gris

En un mundo
sin derecho
ni revés,
el hombre justo
es un títere
de la muerte.
Contemplando
el feminicidio
de forma silenciosa.
Y todos hablan
del deporte rey,
pero se olvidan
de las mujeres,
de los niños,
de los ancianos,
de los pobres.
Todos escondidos
tras corbatas,
tras sotanas,
tras colores de partidos
que solo quieren dinero.
Lima, la gris,
la tres veces violentada,
con los galones opacados,
con los ríos muertos.
¿Dónde quedó
lo poco de humano?
¿Dónde crecerán las flores?
¿Dónde vamos a enterrar
a nuestros muertos?
Si en el bastión de la memoria
solo encontramos silencio.
Todo se tapa
tras los festejos,
tras el alcohol,
tras el placebo colectivo
de una sociedad
que es sorda,
que es ciega,
que es muda.
En un mundo
donde se contentan
con los minutos de gloria
nos olvidamos
de la especie humana,
de los que sufren,
de los que callan,
de los que piden limosna,
de los que escapan,
de los que ruegan.
Lima, la gris,
¿cuántos cadáveres
hay bajo
nuestros pies?

¿Cómo se siente un enamorado?

Para un hombre enamorado
no existe el tiempo
ni el espacio.

Entonces
no existirán las estaciones.
Por ende,
no hay la muerte de las flores
ni los fríos de las noches
ni los cálidos amaneceres.

Por lo tanto,
para un hombre enamorado
no hay más alteraciones de los sentidos.

Solo se percibe la compañía
de su amada.
La que corta el tiempo,
la que inmuta a los ángeles,
la que desvirtualiza el espacio.

Para un hombre enamorado
no existe más el mundo,
solo existe su amada.

Y todo se percibe
como un génesis nuevo.
Un rehacer la obra de Dios
en el pecho de los hombres.

De los amantes,
de los poetas,
de los pensadores,
de los enamorados.

Ahí cabe el mundo,
ahí se preserva el tiempo.

Para un hombre enamorado
el único tiempo
es el parpadeo de su amada.

Y así prosigue por los siglos
de los siglos
hasta el resurgir
del Nazareno.

El país de los locos

Bálsamo
que emana
de las rocas.

Confusión.
 Delirio.
  Drogadicción.

   ESCAPAMOS
          de la realidad.

Pero el mundo nos coge,
 nos atrapa,
  nos violenta,
   nos tormenta,
    nos escupe en la cara,

NOS ROBA LOS SUEÑOS.

Y el bálsamo no es suficiente.

Entonces
elevamos
una plegaria
a un Dios
que se ha vuelto
SORDO.

Pero
responde
mediante
sus secretarios.

ÁNGELES y DEMONIOS.

Suministros de sueños.

                 ENTONCES
                comienza la vida
               bajo los efectos
              de ese bálsamo
             que emana de las rocas
            y nosotros
           volvemos a creer
          que Dios
         nos escucha.

¿ESTAREMOS BIEN?

¿SOMOS RACIONALES?

¿O ESTAMOS LOCOS?

Pero volvemos a creer
con la frescura
de las reinas babilónicas,
con la locura
de las infamias de las romanas.

CON LOS SUÉTERES DE LA ABUELA.

Una cúspide de delirio
 tras el latido
  de las hojas
   y el sueño
    de los animales.

Bécquer, Dante, Benedetti.

Poe y Dostoyievski.

Hoy están en …

Drogas

Voy por la calle.
Camino sin rumbo.
Perdido.
Entre el olor del smog
y la confusión del sonido.
Bullicio permisivo
que contemplan los niños.
Sonido que se ve,
que se aprecia,
que se siente.
Como las caricias de mujer,
como los eslabones de una cadena,
como el pelaje de los perros.
Voy sin rumbo.
Con harapos de marca,
con la sangre marcada,
con los ojos perdidos.
Contemplo los edificios con alma,
los cuerpos sin espíritu.
Y voy con mi cigarro,
con mi porción de alcohol,
con mis agujas,
con mis polvos blancos.
Todo vale
para sobrevivir en esta ciudad.
Y veo en escala de grises,
con los sentidos exaltados,
con las ideas revueltas.
Una pizca de locura
y el olor del azafrán
que se confunde
con mi nicotina.
Damas de cabaret,
parroquianos de esquina,
perros deshuesados
y murallas derrumbadas.
Así vamos despotricando
contra el consumo de heroína.
Porque es mejor lo natural,
el fármaco normal
de un porro de marihuana,
de un cóctel de San Pedro
o una ronda de ayahuasca.
Pérdida de la razón,
mie…

Mentira

Tus palabras,
tu aroma a mujer,
tu pecho semidesnudo,
dejando poco a la imaginación.

Tu mirada perdida,
tus constantes coqueteos,
tu incesante compañía,
tu placentera forma de verte dormir.

Es brisa serena,
prosa calcada de los franceses,
una cúspide de alpes suizos
que se van esfumando con el tiempo.

Eres la dicha mentirosa
de los ángeles que lloran.
Plegarias sordas
que lanzamos a la luna.


Esquivo

El amor me esquiva.

Es como un cervatillo
que esquiva el último tiro.

Y yo,
sin pizca de precisión,
voy tras de él.

Quiero ese cervatillo,
pero el amor me esquiva.

Y se va.

Y se esconde.

Y se difumina.

Y yo,
sin aliento,
descanso el alma.

Bajo un árbol desnudo,
con el tronco tiritando de frío.
Mirando a las rosas
que hablan con las abejas.

Y yo,
atino al silencio cómplice
para que ilumine mi mente.

Me dejo vencer por el sueño.

Y ese cervatillo,
esquivo como siempre,
se me acerca y duerme conmigo.

Y el amor late en mi interior.

El cementerio de los sueños

Gordos, flacos, enanos, altos.
Homosexuales, heterosexuales, transexuales, pansexuales.
Idiomáticos, diplomáticos, concupiscentes, indecentes.
Sacerdotes, policías, republicanos, izquierdistas.
Ancianos y niños. Mujeres y varones.
Todos son carnes y apariencias, recuentos enumerados.
Listas y desamparos, cuerpos para el fin del rebaño.
Alimento de gusanos.
Destierro de los sueños.
Caen. Caen al mismo destino, todos reciben a la muerte.

Cuando caiga el sol

Y cuando caiga el sol
habrá pasado el día
que nos besamos.

Y así sabré
que el tiempo contigo
fue el sacro santo nicho

donde culminábamos
los poemas
que nos desnudaban.

Hoy somos pasado
y mañana seremos olvido.
Aunque nos hayamos amado.

Y cuando caiga el sol
no miremos a los lados,
solo miremos al cielo.

Así evitaremos buscarnos
y cruzaremos los caminos
sin temor a tropezarnos.

Porque seremos indiferencia
que nos desvista
en cada cruce de miradas.

Cuando caiga el sol
habrá muerto el tiempo
y nosotros habremos muerto en él.

Cánticos de la dama nocturna

CANTO I

No me amó.
Posiblemente.
No me amó.

Pero creí que sí.
Creo que sí.
Dudo.

Tanto dudo.

Dudo como hombre,
aunque sea mujer.

CANTO II

Pero hoy cae
el río rojo.

Mes maldito.

Dudo.
Confundo.
Divago.

Sobo mi vientre.

Aunque me duela
el pecho.

Hay vacíos
que no se llenan
ni con la fuerza
de la naturalza.

Cae el río
y caigo yo.

CANTO III

Pero me quedo dormida
sobre un charco
de sangre.

Y pienso
que él me amó.

Tanto me amó
que no quiso amarme.

Y hoy
dudo
sobre la existencia
de la humanidad.

Dudo como hombre,
dudo como mujer.

Dudo por ser animal,
dudo por ser vegetal.

¿Quién soy?

Perdí mi naturaleza.

CANTO IV

Vuelve.

Vuelve
y termina la faena.

Mátame.

Dudo.

Dudo mucho.

Dudo de mi existencia.

De mi impronta manera
con la cual me enamoro.

Hoy dejas
vacío mi pecho
y adolorido
mi vientre.

Río de sangre.

Río de lágrimas.

¿En verdad
me amaste?

Pérdida de memoria

Cae.

   Una roca

          Cae.

                LENTAMENTE.
                       RÁPIDAMENTE
                               Vertiginosamente.
                                        RAUDAMENTE.

        C      A        E

Desde el cielo
hacia el infierno

Y Satanás
    le devuelve
              al cielo
                  el cádaver
                            de
                               un hombre.

Y el HOMBRE

ASCIENDE

            CON miedo.
                      CON sabiduría.
                                CON inseguridad.
                                          CON valentía.

Con la mezcla
que lo hace
HOMBRE.

Pero
el hombre
vale
menos
que
una
roca.

Y
Satanás
lo sabe.

LE QUITÓ SU VALOR
       AQUELLA NOCHE
            QUE SODOMA Y GOMORRA
                  CAYERON.

Y el Nazareno,
sabiéndolo,
igual
se inmoló.

¿Tendremos perdón?

Preguntamos.

Preguntaremos.

Preguntarán.

Preguntaré.

Pregunto

Mientras la roca

que

C

A

E

Llega
         a
           mis
                 pies.

Y me do…

Doncella

El cielo es un manto
que nos cubre
mientras
permanecemos desnudos.

Tacto con tacto.

Fragancia entre las piernas
y suavidad
en el bajo vientre.

Agua que escabulle
de tu mirada
y lamento
que se escabulle
de mi boca.

Exilio.

Tacto con tacto,
éxtasis permisivo
que nos abandona
cuando contemplamos
el cielo.

El que nos cubre
mientras el mar
nos baña.

Somos libres.

Somos amor.

Carta a mi amada

Lima,
año diecisiete
del siglo XXI.
Hoy,
las palomas,
son estatuas
que vuelan.
Manteniendo la línea
aunque sea bruscos
los cambios de estación.
Los vientos,
los sonidos,
los cantos,
las sirenas,
la bulla de los carros,
el grito de los empleados,
todo es aleatorio.
El campanario de la Catedral,
el cambio de guardia,
el casco de los caballos,
Todo resuena,
pero nada inmuta
a las palomas que vuelan.
Finas estatuas de cobre
que fueron forjadas
por los rayos de ángeles,
por los poemas de los demonios.
Son tantas las canciones
y los himnos interpretados
que me pierdo en el tiempo.
Sigo ahí,
esperando en las escaleras,
viendo al sol esconderse
tras el reflejo de una ventana,
escuchando a las parejas,
mirando a los niños,
contemplando el cielo abierto
donde se esconden
los versos.
Hoy, miro y espero,
con el corazón empuñado
y la palabra guardada,
aguardando por ti
y tu pronta llegada.
Y mientras la noche se viste
para salir a trabajar,
tú vienes por mi espalda
y me robas el alma.
Esta noche …

Tú (En Re Menor)


eres
el veneno
que consumen
los sabios
cuando la luna
se raja
en las palmas
de los murciélagos.
Hoy
eres
un testamento
donde queda escrito
el dolor
de mi pecho
cuando cae
el sol.
Ayer
fuiste
el mal canto
que alteró
mis sentidos
mientras buscaba
la paz.
Mañana
serás
la canción
prohibida
para las hermanas
del convento.

eres
lo que más
amo
en este
maldito
mundo.