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Visualizzazione dei post da Luglio, 2017

Los ecos de la memoria

La nostalgia me habla de ti.
Me habla de tu ausencia en mi memoria.
De tu presencia en mi silencio.
Me habla de ti
Cuando me dispongo a rezar.
Mientras preparo el cóctel
Que voy a compartir.
Mientras escribo poesía
Y pienso en ti.
La nostalgia me habla de ti.
Incluso, en medio de los bosques,
En el canto de los pájaros,
En el ronroneo de los gatos,
En la sombra de los árboles,
En la tranquilidad de las aguas.
Siempre que puede,
La nostalgia me habla de ti.
Me habla durante las noches de invierno,
Entre las hojas marchitas del otoño
Y los desaciertos del verano.
Me habla durante las tardes de primavera
Y bajo la sombra del vuelo de las aves.
Me habla de tu aroma y de tu palabra,
Del cándido sonido de tu voz
Que despierta a Dios durante la mañana.
Me habla de tu esperanza puesta en mí,
De tus ojos que leen mis poemas,
De tus misterios guardados en Babilonia
Y de tus miradas lanzadas a la Luna.
Cada vez que puede,
La nostalgia me habla de ti
Y me impide responderle.
Solo puedo conoc…

El sueño de Caronte

El cielo llora
Cuando me oye hablar.
Es el infierno
Lo que me dieron por hogar.
Pero busco el perdón
Del amor del Creador.
Porque deseo la paz
Que arrebataron de mi interior.
Caronte soy
Y no tengo muerte.
Mi destino es eterno
Y no encuentro lecho.
Porque es una bocaza
Un regalo divino,
Mientras llevo a su destino
A los condenados al olvido.
Busco amar
Aunque me negaron el cielo.
Busco el perdón
Aunque me cerraron el purgatorio.
Busco descansar
Aunque la muerte me abandonó.
Porque es un delito
El rezar durante el martirio.
Pero sigo aquí
Entre Estigia y Dite,
Entre los ríos infernales
Que llaman al destierro.
Querido cielo
Acuérdate de tu hijo,
El que cumple su condena
Sin recibir recompensa.

La lucha de los hombres

Hojas secas.
Cuerpos golpeados.
Ojos caídos.
Bocas cerradas. Palabras innecesarias.
Versos vacíos.
Epitafios vivos.
Promesas rotas.Cúmulos de rocas.
Almas sufrientes.
Infiernos que lloran.
Cielos que sangran.Estrellas que mueren.
Vacíos que explotan.
Preguntas que emergen.
Lunas que se ocultan.El hombre se cuestiona.
El hombre se busca.
La consciencia reacciona.
El espíritu reclama. El tiempo es otro.
La sociedad se calma.
Suena la libertad.
El himno de la paz. Las sirenas emergen.
Los ángeles descansan.
Toca el delirio.
Toca la templanza. Y el hombre espera.
Con el pecho desnudo.
A la muerte que lo busca.
Para librar batalla. Y las sombras se esconden.
La luz se proclama.
La vida reinicia.
Se recobra la esperanza.

Bajo las alas de un cuervo

Bajo mi piel hay una bandada de cuervos, graznan cada vez que lloro. Buscan consolarme, aunque es difícil con la vida que llevo. Soy un monstruo. Un asesino. Una paria olvidada por la mano misericordiosa de ese, al cual llamamos Padre. Lloro cada noche, antes de dormir, y los cuervos graznan. Sus alas golpean mis carnes, y mis entrañas son arrebatadas por sus picos. No quedan sueños o palabras. Solo una multitud de gente que mira y se desconcierta por mi incierta mirada. Algo desconfiada. Algo triste. Con un ápice de melancolía barata, de esa que se compra en una esquina, que se emplea como moneda en el bar. Y seguimos implorando por la esperanza perdida, la que pisamos con nuestros pies sobre una baldosa de mentiras. Pero eso no calma mi doloroso llanto, mi dolo y mi infierno, el purgatorio en mis ojos. Y este delirio provoca un caos donde los cuervos graznan, picotean, aletean, atacan mis carnes ocultas y echan al piso mi voluntad. Entonces recobro la memoria y para esto me crearon …

El arco iris en una sonrisa

Son diferentes las sonrisas de las personas.
Ninguna es igual a otra.
Algunas son rojas, otras azules.
Algunas son negras y otras blancas.
Las hay que son mezclas,
vanguardistas,
renacentistas,
góticas y románicas.
Pero las sonrisas van y vienen
cuando la motivación es la necesaria.
Y así vienen las sonrisas
como perlas de origen marino,
porque hay perlas de origen estelar
y algunas que se esconden bajo piel.
Sin embargo, las sonrisas están.
Se mezclan entre nosotros
y forman arco iris.
Los mismos que van de un corazón
a unos labios y viceversa.
Y así se sientan juntos
a mirar a las estrellas,
ambas sonrisas,
las que son inicio y final
de un arco que es promesa divina.
Mojando su felicidad con el mar,
dejando enjugar sus sueños
por el aroma de los claveles.
Es el misterio de las sonrisas,
de quienes hacen sonreír,
de quienes ayudan a vivir.
Y, personalmente,
confío más en quien me haga sonreír,
al menos me quiere ver feliz,
quiere regar mi esperanza,
quiere devolverme la paz.
Hay son…

Los discursos del rey muerto

DISCURSO I

Y de mi pecho,
un cuervo salió volando.
Fue a buscar el sol,
a conocer la libertad.
Pero un cazador lo atrapó
y de un tiro
muerte, le dio.

Y de mi pecho,
un paloma fue a buscarlo.
Demoró días,
demoró noches,
hasta que por fin dio
con aquel cadáver
de su hermano cuervo.

Y ella lloró
sobre aquel cuerpo
que vuelo no alzaba.
A nadie le importaba,
solo al sol.
Y el cuervo esbozó
su último plumaje
negro como la noche.

DISCURSO II

Entonces el sol lloró
y dejó caer sobre el castillo
un velo de azufre.
Lluvia de muerte
que algunas llamaban.
A nadie la importaba,
el rey estaba loco.

Y en eso hablaba mi consciencia
con aquel lado oculto
que mantuve desde la adolescencia.
A nadie le cautivaba,
solo era una mortaja.
Era el rey de los locos
el que a Dios imploraba.

Soy el que buscaba
al cuervo y a la paloma,
porque mis sirvientes me odiaban
aunque a la luna le rezaba.
Mil noches eran silenciosas
y un día se tornaba una malicia.

Es el desencanto del invierno
el que enamoraba a los cortes…

Versos al amor

El amor es una marea que se lleva el dolor. Es una piedra labrada con las palabras de los amantes. Es una caricia maternal mientras la noche está ciega. Es el puente que impide distancias, la sacra palabra frente a un altar, la bandera blanca en medio de la guerra y el sinfín de leyendas babilónicas. El amor es el secreto de los amantes, la druida de las noches ciegas y el laberinto de los minotauros. Las alas de Ícaro, pero que no arden con el sol, sino que consumen al sol. El amor va más allá de un concepto, de una simple neurosis colectiva, de la coraza de un cuerpo. Es el canto celestial de los ángeles, el hilo de esperanza de los demonios. La luz que ven los hombres en el Purgatorio y el llanto silencioso del Infierno. El amor es el verso invisible de Dios, cada uno de los planetas del Paraíso, la luna que sonríe, las orbes celestiales que bailan, el vuelo de los colibríes, la alegría de las luciérnagas. Es una pócima oculta por los chamanes, el dialecto perdido de la Atlántida, …

El pétalo

Un pétalo cae,
por el beso ruin
del mágico invierno.

Cae y no para,
rompe el silencio
cuando toca el piso.

Pero no hay testigos
que escuchen el clamor
del pétalo que muere.

Solo un perro que ladra,
una luna que llora,
un sapo que muere.

Nadie más está.
El hombre duerme
con una roca como almohada.

No presta atención
a la caída libre del pétalo
que implora por ayuda.

Pero el invierno
detiene el tiempo
para darle descanso al sol.

Entonces el pétalo sonríe,
el tiempo se detiene
y la muerte no va a doler.

Mientras que el hombre duerme,
indiferente frente al atardecer
que lo mira con amor.

Pero no responde,
prefiero el sueño
que salvar al pétalo.

L'italiano

Tu sei l'energia sottile
che trasforma le mie gioie,
abbracciato mia malinconia,
che mimetizza a mezzogiorno.Tu sei la sottile eloquenza
che è mimetizzato tra i miei versi
che si inserisce tra le mie di baci.
Tu sei tutto quello che spero nulla.Si sono incarnate poesia
e il versetto più perfetto.
Sei la più bella stella
e il sogno più piacevole.Chi sono io
per togliere di bellezza?
Chi sono io
per cercare di odiarti?Quanto più si sogno,
Più mi aspetta,
il cuore si nuovo respiro
ed la vita assume un nuovo inizio.Tu sei la pausa eterna
e lacrime sincere.
Stai arrossendo mattina
e la notte chiara.Tutto come poesia,
tutto come terceto,
Mi abbandono a te
tu sei il mio amore eterno.Malinconia consumato
tra i letti ingoiare.
Mimetizzati tra i canti celesti
un amore non consumato.Paradosso che è eterna,
di poesia che anela a te.
Tu sei il più bella,
Sei perfetta come stella.Sei tutto mentre scrivo,
Siete tutti come il sonno.
Tuttavia, nessuna rima proprio
dalla mia parte te ne sei andato.…

Un viaje al espacio

Un cigarrillo prendido.
La taza de café sobre la mesa.
Las cortinas abiertas.
Un gato duerme a mis pies.
Y escucho el famoso "¡Mama!"
Identifico a Mercury
y me dejo llevar.
Mientras tanto veo las fotos
que no guardan polvo,
pero que guardan tiempo.
Y el cigarrillo es lento para consumirse.
La taza de café se está enfriando
y el gato busca otra cama.
Y la ópera retumba en mis oídos
mientras la Reina entona su himno.
Pero corto la melodía
y disfruto con una lágrima sonriente
la canción de la niña muda.
Posiblemente, dijo lo que yo callaba.
Ya no importaba el café,
el cigarrillo o la ubicación del gato.
Solo importaba ella y su música.
Lo que generaba,
lo que producía,
lo que dominaba.
Entonces reemplacé a Mercury
por una canción que me reflejaba.
Y los versos estaban completos,
no había necesidad de más.

Resplandor

Y mucha gente se fue.
Siempre quedaba ahí,
mirando el sol que moría
en cada atardecer.
A veces, la esperanza
decía que volvía
durante el siguiente eclipse.
Pero no era así.
Se quedaba atrapada
entre los plumajes de colibríes.
Detenida en el tiempo,
a la espera de emplear los ojos
que alguna vez nos regalaron.
Porque la inconsciencia domina
mientras la mente fragua.
Pero es temporal,
es un breve descanso
para las almas sedientas de verdad.
Y seguía ahí,
mirando al sol morir,
abrazado a mi soledad,
contemplando el silencio,
el mensajero de la paz.
Anhelando tocar las estrellas
y encontrar el rumbo perdido.
Porque el ser es una barca
que merece dormir en buen puerto.
Esperando que llegue el eclipse,
para que libere al esperanza,
para que le devuelve el vuelo
al colibrí.
Había que esperar
a que la consciencia despierte
para comprender la muerte del sol.

Pensamientos nocturnos de un gato sin hogar

Mientras va sonando una pista de los Rolling,
mientras va pasando un escarabajo azul,
mientras pasean parejas de parroquianos
y los hoteles se repletan,
hay un gato que maúlla por encontrar un hogar.
Va sonando las piezas de antaño
del bajo rock, del bajo puerto.
Todo se mezcla, estamos en Perú.
Pero no importa, no hay excusas,
la gente prosigue y los hoteles se abarrotan,
pero nadie se percata de la sombra que prosigue
en su andar sin hogar.
Maúlla y declama poesía
que solo la luna comprendería.
Pero es tan incierto su futuro
como lo es la economía del país.
El escarabajo azul recoge a unas muchachas
con faldas cortas y blusas desabotonadas.
Un clásico jamás pasa de moda
y los piropos son hostia para la sociedad.
La pieza de los Rolling sigue sonando
y el gato parece que la comprende,
pues camina al ritmo de la guitarra
y el bajo calma su llanto.
Pero las parejas de parroquianos le interrumpen
mientras llenan los cuartos de los hoteles
y ahora son gemidos humanos
los que interrumpen…

Tiempo

Es una marea insaciable,
que busca cuerpos vacíos
y almas quebradas.
Las repara. Las corrompe.
Hace lo que el hombre
deja durante el invierno.
Trae consigo a la memoria,
la plegaria constante
y el marchito andar de la fe.
Es un resplandor inconsciente
que va arrebatando ideas,
sueños y conspiraciones.
La consciencia duerme
y la razón envejece.
Pero es el tiempo un amigo
para todo aquel artista
que promueva la belleza
que busque la verdad.
Es una corona invisible
para los avatares de la vida.
Es una marea insaciable
que va despojando a los amantes
de aquellas cartas blancas,
de aquellas ideas cortas,
de aquellas promesas rotas.
Cuando uno es mezquino
y escapa de la realidad.
Es el tiempo que nos regresa
al cauce natural,
a la marea insaciable
que nos otorga libertad.

Eres (Discurso al tiempo)

Eres el nácar de los dioses
y el encanto de las flores.
Un cúmulo de polvo celeste
que da origen a las estrellas
que realizan órbitas
frente a mis ojos desnudos.
Eres el frenético cambio de tiempo
que ensalza a las estaciones.
El menguante seguro de la fe
ante el advenedizo corazón del pecador.
Porque es seguro que tu esperanza
es la selecta composición de Rafael.
Eres el atardecer atrapado por el mar
y la poesía escondida en los hombres,
eres al fina tersura de una escultura
y el destello primoroso del amanecer.
Porque escondes los primores de la vida
entre tus encantos de doncella.
Entre aquellos brazos que son ríos
que logran aliviar mi sed.
Entre esas piernas tuyas que son olas
donde me pierdo durante la noche.
Entre los rincones más ocultos de tu piel
que son diamantes crecidos en claveles.
Eres el tulipán y la rosa,
la fragancia que anuncia a la primavera,
el lado oculto de la luna que se revela
y el terreno virgen de los cielos.
Entonces descubro tu origen marino,
el mismo de …

Un recuerdo (in)feliz

Antes de irme a dormir, recuerdo algunos pasajes que vivimos. Por ejemplo, las largas horas de conversación y la dificultad para despedirnos. Creo, con temor a equivocarme, que más duraba la despedida que la misma conversación. Podíamos trazar horas de diálogo sin importar si la luna lloraba o si el sol ya emergía. Y era la única forma de afrontar la distancia. 
No era sencillo para los dos. Cada uno tenía sus temores y sus ideas. Teníamos nuestros antojos de tener la razón y podíamos sumergirnos en largos debates. Diferencias constantes sobre la filosofía, la historia, el devenir de la cultura o sobre el tema que más nos importaba: el amor. 
Era largo y tedioso el modo que empleábamos para conversar. Pero era placentero. Encontraba la dicha de escucharte y solo querer darte la razón para verte sonreír. A veces, debía guardarme mis ideas y proseguir. No me importaba mucho tener la razón, prefería estar bien contigo. Aunque sí me percataba que hacías lo mismo por mí.
¿Cómo olvidar aqu…

Soy (Discurso a la vida)

Soy un ramillete de ideas
que se reseca por el sol.
Una carta olvidad en el servicio postal
que se entrega a su destinatario muerto.
Soy el epitafio de algunos amores
que se quedaron prendidas de la luna,
pero que no se percataron del incendio
que consumía sus propiedades.
Soy la luz de los ciegos
y la palabra de los mudos.
El trance selecto de los poetas,
de los filósofos, de los parroquianos.
El lunar escondido entre los pechos
de una buena mujer.
La sonrisa atrapada
tras los velos de tradiciones españolas.
La lluvia de los ojos de las madres,
el coraje de la boca de los padres,
el rezo de las abuelas
y la enseñanza de los abuelos.
Ese soy yo.
La mística perdida durante la conquista
y el velo de la sabiduría.
Soy un cúmulo de ideas y palabras
que van regando el frío pavimento
y permiten florecer dicha y desdicha
entre las grietas del tiempo.
Y, posiblemente, mientras la muerte llegue
seguiré transformando en vida
y así proseguiré durante el tiempo
que las estrellas me asignen.
Posi…

El infierno en un poema

Cuando empecé a leer,
comencé a comprender,

la desdicha de vivir
entre paredes de cristal.

Aparentando felicidad
frente a tanta gente que mira

y dejando a un lado
los sueños que traía.

Entonces compuse un poema
y en él se escondía un infierno.

Vítores de algarabía,
de tantas palabras atrapadas

por la multitud de sonrisas
que los pájaros regalaban.

Y en mis versos
un infierno plasmaba,

esperando descansar hoy
a pesar del miedo de mañana.

Cada vez

Quisiera dormir soñando con la soledad, pero a tu lado.
Con una copa rota de un buen vino que degusto contigo.
Porque es invierno y el frío abriga como tus abrazos.
Y el cielo es rojo infranqueable como tus labios.
Quisiera dormir cada vez menos para verte más.
Porque quiero vivir oyendo a la soledad a tu lado.
Quisiera dormir, abrazando el invierno, mirándote.
Degustando el aroma de las flores en tu piel.
Y menoscabando la fe entre tus manos durante el atardecer.
Cada vez que el miedo me gana pienso en ti.
Y dejo que el río fluya entre mis brazos para saciar tu sed.
Así, durante las noches dejo que mis ojos hablen y tu corazón escuche.
Es lo que los mortales llamamos durante la noche el encanto del amor.

Deseos a las dos de la tarde

De belleza saben los artistas
y de dolor saben los enfermos.
Y yo soy un árbol caído
sobre un suelo empapado.
Y ambos me comprenden
aunque no sepan de mi existencia.
De amor solo sabe de Dios,
pero me negué a la fe
cuando abracé la herejía.
De futuro saben las constelaciones,
pero no hablo su idioma.
En nadie confío,
ni en el cura ni en el maestro,
ni en los policías ni en el ejército.
Confío en mi paladar inquieto
y en la sombra mentirosa.
Desconfío del mudo Dios cristiano
y del arcaico prototipo de los otros.
Desconfío de las estrellas que hablan
solo a algunos que son elegidos.
Pero, ¿quién los elige?
¿Dios?, ¿las estrellas?, ¿ellos mismos?
¡Nadie! Solo es la vida
que se acomoda a su antojo.
De belleza saben los artistas
y de dolor saben los enfermos.
Y solo en ellos confío.
Solo en ellos encuentro diálogo
y alguna respuesta a mis inquietudes.
Porque todo lo demás me ha golpeado,
dándome la espalda
mientras realizaba mis preguntas.
Solo busco entender el dolor,
solo busco comprend…

Los poetas

Los poetas se escapan de la muerte,
aunque le dediquen poemas.
Resaltan los mensajes del amor,
aunque no hayan tenido tanta suerte.
Porque no es fácil dedicar o componer
tantos versos, poemas y escritos
a las personas que no desean leer.
Porque, en ocasiones, es un negocio cruel
esto de vivir y amar a las letras.
Los poetas no se ajustan al tiempo,
son anacrónicos y rebeldes,
les encanta jugar en los pechos de los ángeles
y desdoblar la voluntad de los demonios.
Los poetas conocen de la sabiduría
que se encerraba en el Partenón
o de la mística ciencia
que se cuidaba en Alejandría.
La emplean en sus escritos,
tratando de desentrañar la verdad,
tratando de tocar el busto de Dios.
Pero es complicado escalar
en aquello que el alma desconoce.
Porque no todos comprenden de poesía,
porque no todos entienden de amor,
porque no todos buscan la fe.
Los poetas son libres, amantes de la libertad,
amantes del buen vino,
de la buena noche que los rodea,
del buen canto de las sirenas.
Clamando vers…

Enamorados (Antítesis)

En ocasiones, creo que es mejor la soledad.
No tengo que estar atado a una persona.
Soy libre de cada pecho desnudo
que me acoja como hijo de su patria.
Sin embargo, la soledad tiene sus contras.
¿Con quién hablar mientras el dolor canta?
¿Con quién compartir el frío del verano?
¿Cómo componer poesía sin inspiración?
Pero son situaciones que se pueden solucionar
con ciertas apariencias que el hombre inventa.
No es placentero enamorarse.
No en todas las ocasiones.
A veces, enamorarse trae dolores de cabeza.
En otros momentos se presenta como llamas
que desatan inesperados infiernos.
A veces, enamorarse desestabiliza la economía,
la tranquilidad del alma,
la temperatura corporal,
el devenir de las decisiones tomadas,
el proceder de las palabras,
el número de cicatrices del alma,
los pensamientos del espíritu,
los momentos de las plegarias.
Desestabiliza todo esto y mucho más.
Enamorarse es causa y consecuencia
de almas que no han sabido cultivar la soledad.
Pero, ¿qué sucede con el ena…

Tú (Canto XIX)

No tengo pensamientos claros.
La apatía gobierna mi mente
y el aburrimiento es constante.
No tengo remedio para el silencio
y el desencanto es un buen traje.
No hay memoria para tantos
y los recuerdos son accidentes.
La muerte nos ha abrazado,
pero la hemos rechazado.
El sueño es lo más cercano a ella,
pero nos rechaza de manera constante.
Y el cielo se quiebra frente a nosotros,
dejando ver a las constelaciones
que recitan los poemas que no escribí.
No tengo idea de qué escribir,
de qué hablar,
de qué pensar.
De qué componer mi vida.
Porque es complicado descifrar
la ingrata maraña de miradas
que lanzan contra mi alma.
Miradas de soledad,
miradas del silencio,
miradas del marchito amor,
de la infructuosa plegaria
o de la indiferente esperanza.
No tengo pensamientos claros
desde que tú hablaste,
desde que tú miraste,
desde que te diste a conocer.
Entonces el cielo se abre
para que deposite mis dudas.
Pero aún sigue presente mi apatía.
El aburrimiento, la indiferencia,
lo menoscabado …

Significados extrapolares

Va más allá
de los ojos que ven
el amor que se va.

Va más allá
de una sonrisa muerta
que deja la luna.

Porque el sol quema
la esperanza dejada
por los niños de la fe.

Y una marea se lleva
lo que quedaba de alma
a la hora de dormir.

Ni las noches
ni las mañanas
entregan respuestas

a los ojos que ven
consumirse a las estrellas
mientras se detiene el reloj.

Entonces despierta
de la distancia que abraza
a los corazones enamorados.

Porque de novelas y fábulas
el sol y la luna ya saben.
Nosotros somos los ignorantes.

Va más allá
de los ojos que ven
la esperanza que se va.

Y nada queda
para el cambio de estación
solo la soledad.

Transpariencias

La muerte abraza el gris plumaje de una paloma
que duerme a los pies de una estatua.
Los ojos abiertos, las garras estiradas y las alas rotas.
Posiblemente nadie se percate de la muerte que viste.
Pero es el hombre el que guarda silencio frente al invierno.
Y es la paloma la que duerme a los pies de Vallejo.

La muerte a los pies del poeta

A los pies de un poeta,
La melancolía descendió
En la pluma muerta de un ave.
Silencio atrapado
Mientras la poesía hablaba.
Y nosotros,
Los hombres,
Solo lloramos ante Vallejo.
Mentiras y palabras
Que se confunden
En el cuerpo de un ave muerta.
A los pies quedaron
Los sueños de los niños.
A los pies quedaron
Las promesas de matrimonio.
Y Vallejo trabajaba
Más allá de la tumba.
Más allá de la vida.
Más allá de la poesía.
Querido Vallejo,
Querida paloma
¿Qué hemos hecho
Para que la muerte nos abrace?

Amar (Canto VI)

Amar es una abstracción.
Un golpe seco del viento
que penetra en los ojos
y nos desvía del rumbo.

Amar es un verbo libre.
No se conjuga con el dolor.
No encuentra espacio en malas rimas
ni en oraciones yuxtapuestas.

Amar es una caricia suave
para aquel corazón que envejece.
Es una palabra de aliento
para aquel ser que fallece.

No tiene comparación.
No se equipara a las estrellas,
aunque las puede tocar.
Amar va más allá de vivir.

Pero la vida misma es un amor,
una acción fervorosa de los infieles,
una plegaria constante de los laicos.
Una esperanza para los muertos.

Entonces, los cielos se abren
para darle paso al amor.
Le dan la oportunidad de tocar a Dios
y a ver si nos perdona.

Pero amar es un verbo libre.
Una condición de la raza humana.
Una euforia que se guarda en el pecho
de los amantes durante la noche.

Amar es poesía.
Amar es fe.
Amar es sociedad.
Amar es lo último de la humanidad.

Desaparecer

Desaparecer bajo las entrañas del mar y apagar la voz aunque la luna llore.
Acallar el canto de los ángeles y apagar el brillo de las estrellas.
Quiero desaparecer y maniatar al diablo. Robarme su reino y reír frente a la cara de Minos.
Porque ansío a la libertad y desnudarla mientras el sol muere.
Desaparecer entre las fibras de las rocas y despojar de su flecha a la constelación de sagitario.
Así podré ser libre, libre como el vuelo, libre como el silencio, libre como la muerte.
Quiero desaparecer y darle fin a la fe.
Porque así reiniciará todo, así comenzará la vida, así comenzarán los sueños.
Así seremos libres de nosotros y de nuestros miedos.
Así seré el rey del infierno.

Introspección de la imaginación

El destino se ha escrito
sobre la piel de los corderos.
Y los hebreos lloran
mientras el maná se seca.
Es complicada la vigía.
El becerro de oro fue cómplice
de una condena celestial.

Entonces,
nosotros,
los peones de una mentira,
seguimos con la condena.
Tantos años de opresión
ante la ciega mirada
de los ángeles y de los demonios.

¿Cuánto le queda al hombre por sufrir?

Quedan poemas.
Quedan epopeyas.
Quedan tragedias.

Quedan películas.
Quedan novelas.
Quedan teatros.

Pero no queda tiempo ni esperanza.
La fe es corroída por la mentira
y el silencio condena a los sabios.

Los filósofos son desempleados,
duermen bajo la sombra de los puentes.
Los poetas no tienen voz,
quedan maniatados por los periódicos.

El destino se ha escrito
sobre la piel de los corderos.
De los elegidos por la multitud.
De los criados para la muerte.

Y nosotros contemplamos,
con el agujero negro de nuestros ojos,
con la voz entrecortada de la pasión,
con el desborde sangrante de palabras,
contemplamos la muerte d…

El descanso de los hombres

La muerte es una hermosa mujer que te recibe con los brazos abiertos.
Te presenta a su esposo, el sueño, y este te acaricia el rostro mientras van cayendo tus ojos.
La muerte y el sueño se casaron aquella noche que lloraste. Mientras gritabas al cielo por alguna carta perdida, por alguna respuesta no dicha, por el dolor de la luna que sangraba y el llanto de un colibrí.
La muerte es una hermosa mujer que te consuela mientras lloras. Que te acerca a su regazo mientras enjuga tus lágrimas.
Y el sueño observa. Mira con cierto celo. Propio de un esposo. Pero permite el trabajo de su amada, pues sabe que es propio de ella.
Mientras tanto, solo miro. Solo guardo silencio. Mientras dejo que la muerte me toque y el sueño me mire.
La palidez de mi rostro es el signo de alguna vida que se consume. Mientras que la muerte me lleva al sueño y el sueño me acerca a la muerte.
Ahora, todo tiene sentido. Ahora, todo termina.
Ahora, soy de la muerte y del sueño.
Ahora, soy libre.

El olvido

La memoria es un pantano
donde se cuelan los recuerdos
de algunos hombres.
No todos caen en la trampa.
Algunos saben escaparse,
evitar la mancha,
hacerse a un lado ante la tragedia.
Es un canto que se dedica
a las estrellas que besan a Caliope.
Pero es complicado proseguir.
Es difícil.
Es una batalla sin final.
Es una amenaza constante.
Pero se debe continuar,
aunque las rodillas se dobleguen,
aunque la mirada se rompa,
aunque los brazos se escondan.
La memoria es un ser amado,
uno que se rechaza durante el otoño,
uno que se extraña durante el invierno.
¿Cuánto más continuaremos así?
Es la pregunta constante
que lanzamos a la luna sorda.
No lo sabemos.
No tenemos idea.
La memoria ya no es una balsa.
Es un ser amado.
Un ser extrañado.
Un pantano que nos atrapa.
Un vigía para la atalaya de Babilonia.
Y el olvido, el bendito olvido,
es, quizá, la única cura para la memoria.
Una cura que no es fácil de conseguir,
que no es apropiada para todos,
que es una forma de escapar
cuando el infie…

Un canto a la tristeza

La tristeza a veces no parece humana,
más bien parece divina.
En ocasiones siento al cielo quebrarse,
lo siento como si mi pecho se rompiera,
como si mis piernas se doblegaran
frente al esfuerzo de escalar una montaña.
Y ahí recobro la consciencia
y medito sobre la tristeza.
Porque esto de que sea humana
me parece un juego cruel.
Debe ser divina, debe ser de los cielos,
no creo que el infierno sea capaz de crear
lo que significa ver a la luna llorar
o a las estrellas desangrarse.
Porque es complicado vivir
mientras la mente se encuentra distraída.
Los sueños, las frustraciones,
las amalgamas complejas de las ideas,
todo se mezcla en el alma
y no permiten lucidez al hablar, al pensar,
al buscar escalar una montaña.
La tristeza a veces es lo único que queda
cuando el alma se rompe, lentamente,
y los peñascos son un buen refugio.
En ocasiones, la Alhambra es un escape
para aquellos que se juraron amor eterno
y lo prohibido era una regla de fe.
Posiblemente, los sabios entiendan a la vid…

Aysel

El cielo está distinto. Posiblemente, no sea el cielo. Posiblemente, sean mis ojos empañados. No es sencillo, a veces, ocultamos la mirada ante tantas preguntas. Pero es necesario proseguir aunque el miedo hable. Y creo que así entendí que la luna no es luna mientras quiera que sea mía. Y así comprendí que el amor no es un acto que se medita con palabras. Es un verbo que se conjuga con el silencio y la mirada. El cielo está distinto, está triste, está abandonado. Está ausente la esperanza y las estrellas duermen aunque los ruiseñores canten. Porque, en ocasiones, los ojos hablan más que la boca misma. Y es un estruendo el dolor que se confunde por la acción involuntaria de los poetas que no aman. Posiblemente, este sea el cielo que yo buscaba. Posiblemente, este sea el silencio que me ayudaba a sentirme seguro. Posiblemente, esto era lo que mi alma necesitaba. Soledad, soledad, silencio. Silencio, silencio, soledad. Y el cielo estaba distinto. Distinto por y para mí. Tal vez era hora…

Oda a la soberbia

La soberbia es un vista forzada
cuando la noche está ciega
y el otoño se extiende.

Es un paso necesario
por el cual transita el hombre
mientras recobra su consciencia.

La soberbia es el miedo de muchos
que no comprenden lo humano
y se esconden tras el falaz logro
que ocasionan las palabras.

Y yo solo atino a escuchar las palabras
que emanan de un alma vacía,
un canto a la miseria humana,
un paso fugaz por el tiempo.

Y no tengo remedio ni causa,
solo un golpe al silencio.

Entonces me escabullo y veo morir
al último vestigio humano que quedaba
entre las carnes de ese hombre,
de ese llamado poeta.

Hace un mes

Hace un mes
vi a una mujer.

Era hermosa.
Eres bella.
No cabían palabras
para describirla.

Era como sentir el eros
caer por mis brazos
y extenderse hacia mis dedos.

Solo quería tocarla,
abrazarla,
hacerla mía.

Pero era complicado.

Ella no estaba sola.
La vi besarse con otro.

Y ella se daba cuenta
de que yo la miraba.
Y con su marcha nupcial
se acercó a mi persona
y al oído me susurró:
"Ya iré por ti".

Pero le dije: "Detente".

Ella no sabía
que yo ya la había desnudado
con las manos de mis ojos.
No sabía que la había penetrado
con los versos que imaginé.
No sabía que le había seducido
con los brotes de mi imaginación.

Y ella se marchó,
sin replicar,
sin darme la contra.

Solo se marchó

y se fue con él.
Se fue con su amante.
Se fue con la extensión de su fe.

Y yo me quedé sin palabras,
sin aliento,
en blanco, en negro,
con el corazón despellejado
y las manos abiertas.

Abiertas a que ella vuelva
aunque yo no quería que vuelva.

Porque sabía que iba a vender mi alma
al d…

La llave de plata

Una lágrima de rubí cae
sobre una mejilla seca
por la voluntad del sol.
A nadie la importa la dureza
con la que la lágrima cae.
Raspando.
Desfigurando.
Despellejando.
Arrebatando la belleza
de aquel rostro de mujer
que alguna vez amó.
Porque es desconsiderado
aquel marchito sol.
Es vengativo.
No le importa ver sufrir
a la que alguna vez buscó.
Y es complicado esto de vivir,
porque la muerte posee una llave
que de plata se forjó.
Pero no la tiene a la mano,
la escondió entre las carnes
de otra mujer,
de otro varón,
de otra pareja
durante la noche de sexo.
Y esa llave es la clave
para que la lágrima sea suave,
sea cadenciosa,
sea una jactancia para soñar.
Pero aún no es la hora.
Aún no se encuentra la pareja,
aún no resuena el sexo
entre las cuatro paredes
de aquel convento parisino.
Mientras tanto,
una lágrima seguirá cayendo
y la mujer seguirá llorando.
Y nosotros seguiremos mirando
sin hacer nada
como siempre hemos hecho.

El perdón

El perdón es un traje
que se usa cuando se conviene.
Que queda bien emparejado
con el amor como corbata.
Porque incomoda,
porque se ve elegante.
Porque ahorca,
porque es atractivo.
Sin embargo,
el traje no hace al monje,
pero pocos entienden de esto.
Un par de señuelos en las mangas
y una arista partida en el labio.
Así uno va diagramando
los efectos secundarios de la apariencia.
Y la alegoría de los druidas
es una forma de alabar
al Dios perezoso que imploramos.
Porque necesitamos de algo de fe
mientras nos pisan los talones
la sarta de cobradores,
la maraña de abogados,
la alergia de los caídos
y la paranoia de los convenidos.
Así vamos.
Así somos.
Así se emplea el perdón
como un traje que se usa y desusa,
que se acomoda a la estación,
que va con cada temporada.
Y el perdón no es un traje barato,
es costoso,
pero no es usado para eventos formales,
sencillamente,
se emplea para cualquier ocasión.
Y nosotros somos
el maniquí elegido para su muestra,
para expresar la caída del castill…

Entre copas

Entre copas
encontré algunas respuestas.
Entre los olores del vino
y las palabras del Jäger
medité sobre Dulcinea.
Claro, no deseo darle ese nombre,
pero no me queda de otra.
Todos los nombres son tan usados
como los condones o las palabras.
Sin embargo, medité sobre aquella.
Sobre la que se mantiene callada
por el frío del invierno limeño.
Entre copas de jengibre
o de algún macerado de la selva,
descubrí algunos malos recuerdos.
Bueno, no los descubrí,
solo los recordé.
Así, involuntariamente,
tal cual como se hace el amor,
sin buscarlo, sin desearlo.
Pero a las finales,
encontré la partitura perdida
de aquellas feas palabras
que ella decía cada mañana.
Y recobré la consciencia
de algunos besos indeseados.
¿Para qué amar si se iba a ir?
Entre copas
caí en esa reflexión.
Conclusión tardía,
pero conclusión al final.
Y el Jäger se depositó
entre las carnes blandas de mi fe
para hacer olvidar,
por un instante,
ese error de amar
cuando ya sabía el final.

Incoherencia

La vida es un golpe
que parece la caricia de una madre
que está a punto de dar a luz.
Pero es un golpe tan certero
que las piedras se vuelven agua
y los ángeles dejan de volar.
Entonces se pronuncia mal el amor
y los pechos desnudos van desangrándose
sobre aquella alfombra verde
que no es naturaleza
sino que es bilis.
Y la bilis no se consume
sino es con una pizca de vodka,
algo de melancolía
y mucha dosis de azúcar rubia.
Porque en los instantes finales,
mientras la madre da a luz,
una estrella va a llorar
sobre un suelo infértil
y ahí será necesaria
la mano de un Dios perezoso.

Inexperiencias

De amor,
los hombres
poco saben.

Conocen
sobre la ciencia,
sobre el infierno,
sobre el cielo.

Saben de metafísica
y del vuelo de los gorriones.

Pero,
sobre el amor,
poco saben.

Porque es complicado.
Porque es índigo.
Porque es misterioso.
Porque no es humano.

Porque el hombre
no sabe de amor
lo que jamás conoció
como amor.

Para el hombre
amar es una enfermedad.
Es un mal necesario.
Es una moneda de cambio.

Pero sabe que es útil,
que es malévolo,
que es benigno.

Y de amor
los muertos penan
y los vivos se lamentan.

Y de amor
los animales piensan
y las plantas caminan.

Y de amor
la marea se vuelve caricia
y el viento se transforma en ave.

Pero el hombre
poco o nada entiende
de este fenómeno.

Porque le tiene miedo
a lo misterioso de amar.
Porque le tiene miedo
al sonido de los latidos
luego de amar.

Porque es un vaivén
entre sexo y castidad
lo que significa amar.

Pero es de hombres
la ignorancia,
la indiferencia,
el trago amargo del beso
y el sexo inseguro.

Y de amor
los hombres
poco sab…

Penumbra

Dejé un libro como testamento.
Coloqué mis sentimientos
transformándolos en palabras
que pocos podrían entender.
Posiblemente,
no fuera la mejor decisión.
Posiblemente,
fue un típico error de enamorado.
Posiblemente,
nadie le daría importancia.
Pero así es como comencé
en aquel mundo llamado poesía.
Porque no es fácil penetrar
entre tanta alma acumulada
por la vorágine de las letras.
Entonces el libro es inútil
porque el testamento no es leído,
no es explorado,
no es leída su trama.
Entonces la vida es gris
y complicada por la vida.
Los ojos se declaran en huelga
al igual que el corazón.
Y descubrí que la poesía
no siempre obtiene respuestas,
ni señales,
ni esperanza,
ni testigos.
A veces, solo obtiene silencio.
Y así dejé mi testamento
mientras un cuervo se reía
de mi desgracia y desamor.
Entonces, solo me quedó reír
y fingir que todo estaba bien.

La escena de la soledad

La soledad baila
con la vida desnuda
y deja caer
el pedazo de esperanza
que colgaba de un prendedor.
No queda mucho a la imaginación,
solo un par de pechos desnudos
que podrían ser de fresa,
de chocolate,
de vainilla.
De cualquier sabor
que la mente desee.
Pero es complicado vivir
mientras la soledad baila
algún tango
o un vals
con aquella vida desnuda
que nos dejó
durante la medianoche.
Mientras un gato maullaba
acongojado de dolor
por la falta de alimento
que su travesura ocasionó.
Entonces la vida se excita
por la danza de la soledad
que le recuerda a su oído
que la muerte se aproxima.
No queda remedio para tantos,
solo algunas palabras,
unas copas de vino
y una caja para gatos.
Y así la vida encontrará descanso
luego de tanta pasión desbordada
en la escena de la soledad.

Enamorado (Canto de olvido)

Me encuentro enamorado del cielo, de ese trozo de tela azul que cubre mi cabeza cuando la noche se alarga. Me siento encantado por el mar que me habla a cualquier hora, en cualquier día, durante cualquier estación. Que siempre posee la palabra adecuada para cuando el corazón se amilana por tantos golpes secos que la vida le regala. Me siento enamorado del sempiterno, de la limerencia,  del inefable sentido de la vida y del ostracismo de pensar. Es tal el peculiar amor que siento que los ángeles dudan entre metafísica y eros. Pero así es el alma cuando se enamora y logra tocar el cielo. Es un vaivén de emociones que supone un cambio de estación mientras las flores reviven después de que el otoño se retira. Me encuentro enamorado y es bueno estarlo, así uno recuerda el latido y la consciencia de sentir.

El poema del perro

Hay un perro
que le tiene miedo al mundo,
que le causa pavor el ladrar.
No quiere saber de valentía
cuando tantos golpes ha recibido.
Vueltas como molino
y destierros como hereje,
anda, anda, anda, perro abandonado.
Mientras que un gato lo mira
y le mueve la cola.
Es el viaje sin estela
que se cautiva por Andrómeda.
Y este perro no ladra,
no se mueve,
no se avecina,
no quiere subir la cerca,
no quiere enterrar su hueso.
Solo deseo seguir y dormir,
con todo el miedo que nace
de los huesos que lo rodean,
de los gatos que lo miran,
de las ratas que bailan.
Entonces el perro se retira
y se esconde bajo las faldas
de un árbol moribundo.
Nada más le queda
que pasar la noche a la deriva
mientras que el frío actúa
y conmociona a la urbe.
Hay un perro
que le tiene miedo al mundo
y nada hemos hecho
por ayudarlo.

La carta escondida

Hola. Quise compartir la vida que me quedaba junto a ti. Compartir las mañanas perezosas antes de ir a trabajar. Compartir el desayuno, el apuro, el cansancio, el estrés, la fatiga y la tristeza de la rutina. Porque la carga compartida es mejor para la vida. Quise compartir las tardes de pasión. Cuando te quitaba la falda y tú me quitabas la camisa. Compartir nuestras pieles con el sofá que elegiste en aquella tarde de abril. Quise compartir tus caricias, palabras y gemidos junto a mi mirada enamorada cada vez que te veía. No importaba si usabas maquillaje, si la lencería era nueva o si venías estresada. Solo quería compartir contigo un trozo de mi vida. Entonces vi que era tarde y solo me quedaba escribir esta carta que escondí cuando decidiste partir. No es fácil, quise compartir los sueños, los miedos, las pesadillas, las discusiones, las cuentas, las lágrimas, los aromas del café, las horas de música, los paisajes sin pintar, las danzas sin bailar y las noches de soledad. Porque …

El túnel

Volteo.

Miro mi sombra
que dibuja palabras
sobre las arenas del tiempo.

Esculpe.

Las miradas lanzadas
a la luna que se sonroja
y que denigra a la esperanza.

Indiferencia.

Las piedras se hacen polvo
mientras el tiempo gira
sobre el péndulo de la parca.

Soledad.

Y regreso mi mirada
a aquel túnel que me habla
cuando inicia el invierno.

Regresar.

Es el instante último
que queda resuelto
luego de un adiós.

El corazón de Gabriel

Gabriel,
mensaje de la mañana,
el noble de los cielos,
¿dónde está tu corazón?

Está inmerso
entre los valles de Medusa.
Escondiéndose de ti,
de tu miedo a amar.

Gabriel,
amigo de los hombres,
¿dónde está tu corazón?
¿estará en Babilonia?

Porque en esta rutina
descansa tu mensaje.
Aquel trayecto alado
por el cual nos dejaste.

Y nosotros somos amigos
de tu dolor y soledad,
porque en tus lágrimas dibujas
la fe rota que dejas atrás.

Gabriel,
¿donde está tu corazón?
Es hora de recobrarlo.
Es hora de vivir.

Pensamientos después del almuerzo

Pasado el almuerzo, caí en los brazos de una reflexión. Me percaté que mis poemas no son del todo buenos. Posiblemente, la poesía solo sea de gustos y estos sean para algunos. Porque la reservación de la universalidad está dispuesta a unos pocos. A los llamados "elegidos".

Y yo no soy uno de ellos.

Mi escritura es común, es propia de un suburbano misterio que no permite ser revelado. La dosis exacta de melancolía y de esperanza parece no atraer a los hombres de este tiempo ni de este mundo. Sobrecogedores momentos de escritura que resiste el tiempo.

Pero yo me entregué al tiempo.

Entonces se acaba la inspiración. No hay mucho que escribir. Mis poemas no son tan buenos. Les falta maestría y pulido. Porque mis poemas están encerrados en una historia y no logro encontrar la salida. Porque mis poemas están dedicados a un fantasma que me responde cuando la noche se hace más larga.

Pero largo no es mi pensamiento.

Y mi pensamiento, a veces, se desnuda con el paso del tiempo. Y es…

Bajo el cielo de Barranco

Secretos.
Misterio que desborda amor entre las torres y edificios donde habitaron poetas, donde quedan fantasmas.
Paraje hermoso que se confunde con el brillo constante de una ausente mirada.
La que se recuerda con el silencio ensordecedor de las palabras que hacen falta.
Secretos y misterio.
Vida que se confunde con la muerte y muerte que se besa con la vida.
Y el entorno se deslumbra con la proeza de un poeta que se resiste a morir ante el olvido de sus hermanos.
Mientras se recita un poema en aquel puente de deseos, donde los suspiros vuelan bajo el cielo de Barranco.

Las orquídeas muertas

Hay un puñado de sueños que quedaron desolados mientras el valle moría.
Es un manojo de ideas que no poseen coherencia.
Y el hombre es un show que se maneja por el antojo del dueño del teatro.
Mientras tanto un ramillete de orquídeas muertas se le regala a Eva
y ella mira desolada, contemplando el adiós de su Edén, que se despoja de alegría mientras ella queda dormida.
Tanto dolor para el sueño, tanta muerte para la vida.
Y las orquídeas muertas son el último testamento que le dejamos a Eva
mientras ella duerme esperando encontrar la fe que se escapó con la vida.
La esperanza ya es innecesaria en el jardín de los muertos.

En mi espíritu

En mi espíritu se esconde
el amor en forma de flor,
con la sonrisa de un niño
y la mirada de un sol.

En mi espíritu florece
un valle de tulipanes,
donde ejerce presión el viento
para que sobreviva la fe.

Es un campo virginal
donde se escapan los miedos,
para darle paso a la vida
que se olvidó de llorar.

Y es el inicio de la primavera
la que se evidencia en mis ojos,
mientras mi espíritu germina
un paraje de sueños y deseos.


El cuervo de Alejandría

Sombra vigilante que se posa
sobre los hombres desnudos.
Despojados de toda esperanza,
conscientes de su final.

Sombra maligna que es luz
para las parias olvidadas.
Los que vivieron bajo tierra
comiendo las heces de los ricos.

Es el inicio del apocalipsis,
del cambio de gobierno,
de la transición de los cielos
hacia el corazón de los infiernos.

Y una sombra vuela
sobre las cabezas de los niños,
de los sueños abortados
por la pericia de los cobardes.

El cuervo de Alejandría
se aproxima sobre sus víctimas,
marcándoles la frente
con la sangre de los caídos.

Y un gris espectáculo se aproxima,
por aquel horizonte olvidado,
donde se asoman las cabezas de buitres
y suenan los tambores de guerra.

Nadie espera el desenlace,
nadie asume su destino.
Llantos, gritos y plegarias.
lanzadas a la luna que está sorda.

Pero la noche ya se aproxima,
el cuervo de Alejandría no descansa.
No hay más esperanza,
la muerte comienza su faena.

Un paseo por Lisboa

Mirándonos,
perdidos,
dejando que el sol hable
a lo que callamos
por indecisión.
Tenemos miedo
y las preguntas estallan.
Es un camino difícil,
pero seguimos aquí.
El mar.
La brisa.
La playa.
El mirador.
El silencio que nos acoge.
Estamos aquí,
mirándonos,
como siempre.
Besándonos
sin ser enamorados.
Extrañándonos
sin pertenecernos.
La soledad es una joya
que usamos al despedirnos
y quedamos varados
en un islote de dudas.
Cogidos de la mano,
del pecho,
de la falange,
de las carnes ocultas,
del bajo vientre.
Sin querer irnos
aunque debamos partir.
Sin querer despedirnos
aunque no queramos amar.
Porque seguimos aquí,
mirándonos,
con la vida como cómplice
y nosotros con miedo,
con el amor desbordando,
con el temor emanando,
con el deseo descontrolado.
Y siempre es así,
cada día,
cada noche,
cada tarde,
durante la ausencia,
durante la presencia.
Sin importar
que nada seamos,
que nada seremos,
que nada fuimos.
Con el clamor
de nuestros labios
por besarse,
sin ser enamorados.
Estamos miránd…

Una velada en abril

Una cuerda se rompe
y la noche llora.

Entonces,
nosotros,
despertamos del sexo.

Nos vestimos
y nos dejamos bañar
por el rocío de ángeles
que besan a la vida.

Una cuerda se rompe
y el tiempo avanza.

Entonces,
un colibrí alza vuelo
y nos regala una oportunidad.

Regresamos a la cama,
nos quitamos el cuerpo
y juntamos nuestras almas.

Dejamos que la vida decida
sobre la mente que poseemos.

Y la lluvia se detiene
sobre el calor de nosotros.
Para su música
para escuchar nuestros besos.

Es el deseo de los amantes
el que adorna el firmamento.

Una cuerda se rompe
y la noche inicia de nuevo.

Inexistencia

Los ojos hablan a la luna y esta se muestra callada. Las preguntas son estrellas que alumbran la madrugada. Es la rama del ciprés el que golpea la ventana y una radio antigua adorna la casa abandonada. Es propia de la inexistencia que el amor muera y que las promesas fallidas se oculten tras la maleza. No hay esperanza por la mañana ya que la madrugada fue nefasta y es propia la soledad que se queda callada. Mentira. Mentira. Mentira. La inexistencia de la falacia, del amor, del perdón, del rencor. Todo gira en torno al adiós, a la avaricia de la maestría de vivir, a la prestancia del pavor, a los rencores de la maldad. Inexistencia que fabrica los besos que quedan en las almas y en los olvidos voluntarios de los desamores florecidos.

Los amores errantes

Los cuervos y las palomas
no se pueden enamorar.
Es complicado que se enamoren,
es difícil que se den cuenta
de sus mutuas existencias.
Pero es posible.
Todo es posible
en esta maldita vida
que tenemos por adorno.
Pero los cuervos saben de odio
y las palomas saben de indiferencia.
Sin embargo,
es posible que se junten
aunque sea difícil soñar.
Porque la vida golpea
tan brusco
que parte las carnes
del tiempo.
Este se compadece
por el vuelo quebrado de las aves
que buscan donde anidar
para esperar el invierno.
Los cuervos y las palomas
no se pueden enamorar.
Pero logran enamorarse
por la gracia de los accidentes,
de las noches ciegas
y de los caminos inciertos.
Son cruces innecesarios
que surgen después del diluvio.
Y las aves se mezclan
como las hojas y los pétalos
a merced de los vientos.

Enamorarse

Enamorarse es un mal necesario
que se confunde con respirar,
con comer,
con pensar,
con hablar.
Es un mal que es sol
para la flor que crece
en el bajo vientre de nosotros.
Donde el sexo es elemental
y la palabra es un accesorio.
Enamorarse es un emergencia
dentro del ámbito común
de filósofos y poetas.
Pero es difícil de comprender
mientras las mujeres dudan
y los varones se golpean.
Porque la sinrazón del amor
es la propia premura de la voluntad.
Enamorarse es pensar en dormir
aunque uno no tenga sueño,
porque es necesario soñar
con la vida sin tiempo.
Pero es un despertar brusco
con el que uno se topa
mientras el amor muere.
Y enamorarse ya no resulta fácil
entre tanta miseria humana.
Aunque sea tan necesario
como vivir, como morir.

La poesía de la princesa muda

Existe la leyenda de Anabelle,
la princesa muda del cementerio,
la que llora desconsoladamente
por algún ramillete de amores
que le dejen en su tumba.
Pero ella llora por la madrugada,
mientras los gatos tienen sexo
en los techos de los mausoleos.
Es la princesa del trono roto
donde se dejan los huesos
de aquellos que murieron
durante el olvido en vida.
Y es una lucha constante
la que realiza Anabelle,
recorriendo con la noche
el abandono de su familia.
Las pléyades le reconoce
mientras le llora a una sombra
que le viene a dejar una queja
porque en vida esta fue prostituta
y no le cumplió en la mesa.
Porque en la cama ya era común
y Anabelle se desespera.
Es la princesa muda del cementerio,
la que se queja por un ramillete.
Pero ni sus clientes la buscan
ni su familia la recuerda.
Ahora queda como mancha
de un largo linaje
de forjadores de promesas rotas.
Nada queda
solo el charco de lágrimas
del fantasma de la muerta
Anabelle.

Metafísica del error

El error
es una rama quebrada
por el juego de un niño.

Es un puñado de ideas
que resultaron inútiles
para un invierno caluroso.

El error
es un sustantivo oscuro
que penetra en la luz

y la vacía de sí misma
mientras un perro ladra
a la luna que llora.

El error es procrear
una maraña de promesas
aunque el sol no alumbra.

Pero es un deleite antagónico
para los ebrios y filósofos
que conversan en un parque

sobre la planicie de una hoja,
sobre la solidez de una palabra,
sobre el pavimento del sexo.

Entonces,
el error se pronuncia
con voz de mujer

mientras se recuerda el adiós
que hace dormir a las flores
mientras la primavera muere.

Y así se crean historias y poemas,
así se pronuncia el nombre de Dios
mientras los niños lloran.

El error
es el beso entre varón y mujer
mientras se dicen adiós

y la noche
va quedando ciega
gracias a esa acción.

Verbo

Hay una acción
que rompe las costillas
de un pájaro en pleno vuelo.

Y el visitante nocturno
eleva su mirada
penetrando en el lado virgen de la luna
y dejando una semilla
desde donde emerja un sueño.

Pero la acción corta la vida
y es un verbo el que germina.

Entonces,
se cumple la palabra
que dejaron los mudos
como testimonio de su existencia.

Y solo soy una sombra que vigila
el diario ir y venir de los hombres
que comienzan a morir.


Fracasado

"¡Fracasado!",
grita el mundo.
Lo anuncia en primera plana
y lo coloca como aviso policíaco.
"Es un fracasado",
repite la vecina chismosa de la cuadra
y es el murmullo constante
de las cantinas, bodegas y parques.
Es un fracasado que no obtenido
algún grado de maestría,
no tiene tanto dinero como un magnate ruso,
que usa la misma ropa de hace un mes,
que no termina por cambiar de sueños.
Es un fracasado para el mundo,
para las mentes capitalistas,
para los corazones vanguardistas.
Sin embargo,
él sabe que le queda medianoche más,
le quedan algunas piedras
para comenzar a golpear,
los sueños rotos que dejaron
los mismos que estaban conversando
en las cantinas, bodegas y parques.
Pero él escucha en su memoria
el grito de guerra de tantos críticos
que no saben disfrazarse de personas.
Le gritan "fracasado"
en medio del delirio de vivir.
Le gritan y golpean,
le hincan el olvido que posee la memoria,
le arrancan la esperanza que guardaba
entre las carnes de s…

Los miedos de un poeta

Un poeta es un hombre
que se antoja de infinito.
Es un corazón abierto
a los golpes de la vida.
Le tiene miedo al olvido,
mas no a la muerte.
Pero es un miedo insensato
en cuanto la palabra no olvida.
Sin embargo,
son las personas quienes se van,
quienes no se despiden,
quienes dejan a la deriva
tantas preguntas sin responder.
El poeta no se amilana
aunque la noche sea larga,
los valles dejen de regalar flores
o la vida deje de avanzar.
El poeta prosigue
aunque la noche sea ciega,
aunque la luna esté quebrada,
aunque el sol haya muerto
o hasta que el colibrí deje de volar.
Es un deber,
una vocación,
es el mismo sentido de vivir.
El poeta es un hombre
que trata de ser diferente a los otros,
pero que es tan humano
como lo tenía planeado Dios.
Y el tiempo dará la razón
a los versos que desnudan almas
aunque las tardes sean frías,
aunque las mañanas ya no sirvan.
Porque la vida es un viaje
donde el último puerto
es la trascendencia,
es el infinito,
es la vida misma.
El poeta no le teme a…

La ruptura de los sueños

Mientras que las lágrimas se confunden
con el rocío de la primavera,
es el hombre un estandarte
donde batallan los sueños y las emociones.
Es complicada la batalla
que surge durante la rutina,
pero es imperativa la victoria
si la libertad se desea alcanzar.
Es la misma sociedad quien golpea
al hombre que busca soñar,
pero es la ruptura de los sueños
el desenlace final.
Es una mentira que se desdibuja
entre los avatares de cien sombras,
de tantos poetas muertos,
de tantos sabios olvidados.
A nadie le interesa el amor,
porque las relaciones son líquidas
y la misma fe se transforma en negocio.
Es increíble el silencio de los reyes
mientras los pobres lloran
y el desconsuelo alcanza a la luna
que se marcha de esta patria
dejando a la noche ciega.
Mientras que las lágrimas se confunden,
los sueños siguen siendo aplastados.
A nadie le importa el hombre,
ni a su propia paria,
ni a su propia gente.
Solo queda el tumulto de un adiós
que se avecina por la madrugada.
Un adiós indiferente,
marca…

Las orquídeas de Penélope

Penélope lloraba sobre una tumba vacía.

El cuerpo había sido robado
por la horda de cuervos errantes
y una muchedumbre se prestaba
a apreciar el espectáculo.

La vida le había arrebatado a su esposo
mientras estaba luchaba por la paz.
Pero el ocaso de la razón
se apoderó de la esperanza que quedaba.

Y una bala perdido mató a su marido
mientras este flameaba la bandera blanca
que todo ciudadano identificaba.

Pero en esta gris ciudad
pocas son las personas que quedan.

Y Penélopa llora desconsoladamente,
dejando orquídeas en una tumba vacía,
esperando que la muerte le devuelva
al que alguna vez supo amar.


Pensamientos bajo el ciprés

Hay una lágrima en forma de flor
que nace en el punto central de la distancia
entre los labios y los senos
de una mujer que no conoce de sexo.

Y esta flor no sabe marchitarse
aunque sea extenso el invierno,
aunque sea tan largo como la edad de Dios.

Pero sí sabe de perder la paciencia,
de gritar aunque sea eterno el silencio
y de la tristeza que quiebra el ala de un ángel.

Entonces la flor es una palabra muda
que se enrosca en la garganta de tantos hombres
que lanzan miradas a la luna
buscando respuestas sobre la vida.

Hay una lágrima en forma de flor
que se mantiene aromatizando el alma
de tantas penas que germinan del bajo vientre
donde se esconde el deseo.

Y es aquí donde inicia el amor,
la doble máscara del teatro,
que juega con la alegría y la tristeza
de los seres humanos.

La poesía que nos habla

La poesía es una tentación para el alma
El hombre busca escalar al cielo
y quedarse morando ahí.
Pero es complicado.
Es difícil.
Se exige de tanta humanidad
que a veces la olvidamos
y nos disfrazamos de algo
que llamamos persona.
Pero, ¿qué es la persona?,
¿qué es el individuo?
¿qué es el hombre?
Preguntas que son lágrimas
para la razón que no conoce,
para la voluntad que sufre,
para el infierno que arde
entre las carnes de las personas.
Y la silueta que baila
entre follajes de árboles
reclama por atención
durante la llegada del invierno.
Y la silueta toma forma
cuando el hombre reacciona.
Se identifica con las preguntas
y se confunde con las miradas.
El miedo es circunstancial
entre las mareas del ayer.
Y la poesía es una barca segura
para el hombre que se identifica
con su consciencia.
Y las preguntas hayan respuestas
acordes con su naturaleza.
¿Qué es la poesía?
¿Qué es el hombre?
¿Qué es el uno sin el otro?
El vacío responde a la vida,
mientras un jilguero canta
al oído de los sab…

El clamor de Dulcinea

Dulcinea reclama por atención.
Exige paciencia
a pesar del aumento de la banca,
a pesar de la sobrecarga horaria,
a pesar de los enredos de la burocracia.
Dulcinea exige por amor,
por una pizca de paciencia
aunque se aproxime el dolor.
Y el Quijote ha marchado a otro puerto,
desconociendo su papel de héroe,
identificándose con la huelga de los maestros
y luchando por la sacra libertad
que es edicto de los manchegos.
Entonces Sancho reniega y se preocupa
porque Dulcinea ha quedado varada
entre los islotes de sueños olvidados
y la marea de promesas rotas.
Mientras tanto,
el Quijote sigue en su lucha
que permanece ciega como la noche
e indiferente como Sancho.
Pero este se revuelca en la cólera,
buscando a su jefe
para que se renueve en su convicción.
Y Dulcinea reclama por atención,
aunque solo le queden unas horas al sol.
A ver si así consigue liberarse
de aquello que es para el alma una tentación.

El vuelo de los ruiseñores

Los ruiseñores vuelan en la dirección
que las estrellas les indiquen.
Cogen sus sueños y esperanzas,
dejando caer plumas sobre el mar.
Es la evidencia carnal de sus amores
que se perdieron durante el invierno.
Los ruiseñores tienen diversos nombres
y ocupaciones.
Llevan consigo las promesas de Arabia
cuando se cumplen las profecías de Gabriel.
Su vuelo es una partitura que exige maestría
para su entendimiento.
Entonces el viento se vuelve cruel
y despelleja a los ruiseñores.
Entonces se quedan sin sus esperanzas,
sin sus sueños, sin sus emociones
y todo cae sobre un mar calmado
que se vuelve testigo
de la crueldad del viento, del tiempo,
de todo aquello que sabe de robos.
Y los ruiseñores se pierden,
muriendo en pleno vuelo,
sin llegar a su destino,
sin llegar a tocar al sol,
sin poder besar a la luna que los espera.
Y lo que antes era evidencia,
hoy es lágrima para Gaia.
Los ruiseñores vuelan en la dirección
que las estrellas les indiquen.
Vuelan a su propia suerte,
esperando la mue…

Silencio

Tengo la voz apagada.
No se encendió la palabra
que debía arder en mi pecho.

La noche me envuelve
en ese mar de dudas
donde se ahoga la luna.

Tengo la voz marchita,
mientras un verso es un pétalo
que cae, lentamente,
mientras el invierno camina.

Tengo el silencio atrapado
entre las fauces de mi mente,
revistiéndose de elegancia
cuando el tiempo avanza.

Entonces me vestí de silencio
para darle respuesta al amor.

Ya era necesario el corte
para que se terminara el show.
Y mi voz apagada
no permitió encender la palabra.

El silencio ganó.

Los gritos de los muertos

Bajo nuestros pies
hay muertos que gritan y lloran.

Hombres justos,
mujeres injustas.
Hombres injustos
y mujeres justas.

De todas las sangres,
de todos los credos,
de todas las formas del amor.

Hombres que sufren
y lloran por el abandono.
Porque el Creador les cerró el puño
mientras imploraban a Eva.

Bajo nuestros pies
hay sueños que se rompen.

Tantos huesos quebrados
por el peso del tiempo
y las premuras de amores rotos
cuando la noche se acerca.

Es un deleite para los chamanes
el recolectar las lágrimas
de tantos amantes muertos.

Entonces la noche se quiebra
y les da de beber.

Y la luna se deleita
con los gritos de los muertos,
que la consuelan
mientras ella se suicida.

Bajo nuestros pies
hay un espacio para nosotros

y nadie nos salvará de él.

Te conozco

Te conozco
en la desnudez de tu alma
y la libertad de tu palabra.
Con aquella mirada perdida
que busca respuestas
en una noche ciega.
Te conozco
por la frescura de tus besos
y el adalid escondido
entre las carnes de tu pecho.
La suavidad de tu piel,
la finura de tu cuerpo,
todo ello es un mapa
donde encuentro mi Edén.
Te conozco y te deseo aquí,
a mi lado, a mi diestra,
a media cuarto de distancia
donde pueda alcanzarte,
donde pueda besarte,
donde pueda amarte.
Porque a la desnudez de tu alma
le hace falta la desnudez de tu cuerpo
y dejar que sea poesía
la silueta que forman
la distancia entre tu vientre y tus senos,
la extensión de tus brazos
y el secreto entre tus piernas.
Te conozco
y es necesario revelarte a la vida,
porque eres capullo de rosa
que emerge durante la primavera.
Entonces te diseño en mis ideas,
en mis pensamientos,
en mis sentimientos,
con la sombra que forman mis manos
mientras una estrella me ilumina.
Porque estás tan lejana
como lejana es mi esperanza.
Te conozc…

El amor y la muerte

El amor besó a la muerte
mientras la primavera moría.
La besó en la frente
cuando quería partir.
Así detuvo un segundo
a la flor que marchitaba.
Así detuvo por un instante
al pétalo que caía.
Y la muerte se sonrojó,
pensando que el amor seguiría,
pero este decidió marchar
cuando el pétalo cayó,
cuando la flor marchitó,
cuando la primavera murió.
Y la muerte se quedó llorando,
buscando que el amor regrese,
para que la vuelva a besar,
aunque el invierno sea largo.
Entonces el tiempo avanzó,
el sol se ocultó tras las alas
de un colibrí que buscaba sobrevivir
y la noche se quedó ciega
cuando la luna se resquebrajó
por tantas miradas de tristeza
que los lobos, los zorros,
las palomas, los búhos,
los hombres,
le lanzaban cada madrugada.
Y el tiempo no era benigno
con la muerte que lloraba
mientras cuidaba del cadáver
de aquel amante que esperaba.
Y el amor no despertaba
de su lecho constante
donde un pétalo cayó,
donde una flor marchitó,
donde la primavera murió.
¿Cuántas noches más
debía …

Te quiero

Te quiero y le grito al viento
que me devuelva un trozo del tiempo.
Ese espacio exacto
donde tú y yo
dejamos nuestros testamento.
Te quiero y te quiero,
te quiero para comenzar a querer,
porque es difícil abrir el corazón
si el invierno es extenso.
Y la memoria,
la maldita memoria,
siempre habla de ti.
Me conversa durante las noches vacías,
durante las tardes tristes,
durante las mañanas perezosas.
Me dialoga sobre ti,
sobre tu amor,
sobre el recuerdo de tu fragancia,
sobre la ternura de tus besos,
sobre la fuerza de tus palabras,
sobre la adicción a tu piel.
Te quiero aquí,
donde no existe el espacio y el tiempo,
aunque necesite de ambos,
aunque requiera de espacio para tenerte,
aunque requiera de tiempo para amarte.
Porque moriré por tu ausencia,
por tu maldita indiferencia,
por ese silencio que es infierno
para los poetas.
Te quiero atrapada y libre,
con la frescura de irte
para nunca volver.
Pero te quiero aquí, ahora,
con el presente abierto al sol,
con el futuro abierto a la lu…

Los sueños de la ciudadela

Si los hombres fueran hombres
no necesitarían de tantos disfraces.
Porque es inmarcesible la falta que se origina
entre las noches virginales de la primavera
donde se originan los sueños de tantos poetas.
Si los hombres fueran hombres,
solo con una pizca de inteligencia divina,
sabrían hablar con las estrellas
y los trajes de gala quedarían guardados,
porque es necesaria la libertad
como prenda original para el alma.
Y los murciélagos se disfrazan de palomas
para tratar de guiar a los hombres
durante las largas noches ciegas.
¿Es necesario mentir para sobrevivir?
¿Es necesario sobrevivir para vivir?
¿Es necesario vivir
si la muerte nos va a alcanzar?
¿Es necesaria la muerte?
Preguntas y preguntas
que retumban en los hombres
que no son hombres.
Porque las apariencias confunden
a los ruiseñores
y el invierno se presenta como castigo
para quienes se juraron amor eterno.
Si los hombres fueran hombres
sabrían sobre el amor y la paciencia,
sobre el miedo y la compasión,
sobre el ocaso y la…

La capitulación

Entre tú y yo existe
un acuerdo que es tácito.
Una firma que se selló con el silencio
mientras la primavera moría.
Y así el cielo se iba rasgando
sobre las faldas de la dama parisina.
Entre tú y yo existe
el abismo de la indiferencia,
el silencio de los inocentes,
la virginidad de Eva
y el miedo de Adán.
Entre tú y yo existe
la capitulación que firmaron
Eros y Tánatos
cuando Dios nos expulsó del Edén.
Entonces, este es el destino esperado
para la horda de hebreos errantes,
donde Mesopotamia es un desierto
y Egipto se volvió una leyenda.
Entre tú y yo solo existe la fantasía,
la ilusión de los dioses,
el juego de los niños,
la sinrazón de la razón
y la cordura de la voluntad.
Porque somos unos inoperantes
bajo la astuta vigilia de los romanos,
de los griegos y de los persas.
Somos una causa injusta
cuando el infierno colapse.
Entre tu y yo existe
todos estos versos
que se escapan de la razón.
Existe la capitulación
de los desamores hechos leyendas.
Entre tú y yo existe
la capitulación…

El gato negro

La mística,
la ruina,
la fanfarria,
la ironía.
Trajes de Eva
que se confunden
con los velos
de una noche desnuda.
La ira,
la mentira,
la ascética,
la tragedia.
Mascarillas de porcelana
que cubren las lágrimas
de tantos niños
que no vieron el nacer.
Entonces el miedo
se apodera de los ojos
de un gato negro
que se empapa
con la lluvia de una noche
que desconoce de alegría
con la muerte del sol.
Y las olas rompen
con la aparente calma
de risas y mentiras.
Entonces,
el gato negro llora
con la amargura del mar,
con la tristeza de la luna,
con la mentira del sol,
con la falacia de las estrellas,
con el canto de las luciérnagas.
Llora y provoca
el río que alimenta los valles
donde germinan rosas
y rostros de personas felices.
Aquí es donde nacen los poemas,
donde germinan los sueños,
donde deliran las palabras
de hombres que aman.

La medianoche

La medianoche es un regalo que se disfraza de mujer. Ella espera desnuda entre olores de naturaleza y fragancias de penas muertas. La medianoche no conoce de reencuentros, no sabe identificar a las personas, se separa de los pensamientos suicidas y se sonroja ante la muerte de la primavera. La medianoche es una fantasía que se disculpa con los pobres, una pestaña rota de los ojos de Eva, una costilla perdida del costado de Adán. Es el mal necesario de la serpiente y las alas quebradas del cuervo de Noé. La medianoche se oculta bajo las negras faldas de Hera y se camufla entre monedas de plata que se le regala a los viajeros antes de cruzar el Estigia. Y los hombres se conmueven con el pasar de las horas para que la medianoche reine entre sus pensamientos y memorias. Porque es la última hora para que la vida se presente, entre tantas muescas de sonrisas inciertas que se despiertan por la madrugada. La medianoche es paso y tiempo de amores perdidos, de promesas rotas, de palabras no di…